Pero el tema existe porque tampoco es lógico, para Cristóbal, un holding con intereses demasiado diversos: del juego de azar a los medios de comunicación, desde el dulce de leche a la metalurgia, desde el cordero congelado al petróleo, desde las estaciones de servicio a la construcción pública.
En el caso de Fabián De Sousa, hay un cierto deseo de especialización: medios y petróleo.
Hay antecedentes de socios que, en medio de cambios de época, decidieron ir cada uno por su lado. Un caso famoso fue el de Eduardo Elsztain y Marcelo Mindlin. Elsztain se quedó con IRSA y Cresud, y Mindlin se fue con su fondo Dolphin, inicio de Pampa Energy. Y cada uno es exitoso en lo suyo, sin dramas.
Otro caso fue el de Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez: Eurnekian continuó con sus emprendimientos, donde hoy sus colaboradores principales son Rafael Bielsa y Guillermo Nielsen, y Gutiérrez se radicó entre Miami y Panamá con sus propios negocios aunque en la Argentina mantiene el control de una cadena de indumentaria muy conocida en el mundo del polo.
Por ahí, se debate mucho y al final no pasa nada: ¿cuántas veces se especuló conque Grupo Clarín y Fintech acabarían su sociedad en Cablevisión, pero la convivencia continúa?
¿Y sobre Daniel Vila y José Luis Manzano que concluirían sus vínculos que, sin embargo, se mantienen?
Pero también es cierto que el propio presidente Mauricio Macri un día separó sus intereses de su padre Franco Macri porque quería construir su propio destino.
Habrá que seguir con atención el desenlace de la historia.