Las pesimistas previsiones para Brasil de la entidad dirigida por Christine Lagarde provoan un empeoramiento de 3 décimas de las perspectivas para toda América Latina y el Caribe en 2016, cuya economía retrocederá -0,3%, en línea con la contracción del -0,3% de 2015, mientras que para 2017 se espera un crecimiento del +1,6%, 7 décimas menos que lo anticipado en octubre 2015.
Delfim Netto
"¡No se puede esperar más! Es fundamental que el Ejecutivo y el Legislativo incorporen el sentido de urgencia y trabajen para restablecer la confianza entre ellos y recuperar el respeto de la sociedad brasileña, sin el cual no habrá crecimiento y, con él, una baja en el desempleo", dijo el economista. , ex diputado, ex ministro, ex consejero presidencial Delfim Netto.
Él alertó que Brasil corre el riesgo de llegar a 10 millones de desempleados en marzo próximo, por lo que realizó un urgente llamado al Congreso y al gobierno para que trabajen por restaurar la confianza en el país.
"¡No se puede esperar más! Es fundamental que el Ejecutivo y el Legislativo incorporen el sentido de urgencia y trabajen para restablecer la confianza entre ellos y recuperar el respeto de la sociedad brasileña, sin el cual no habrá crecimiento y, con él, una baja en el desempleo", dijo el respetado economista.
Para Delfim, la situación externa tiene un menor efecto que la coyuntura local en el desempeño económico del país.
“Los últimos resultados de la Pnad (informe de desempleo), divulgados el día 15 por el (instituto de estadísticas) IBGE, son alarmantes. La tasa de desempleo alcanzó un 8,9% en el tercer trimestre de 2015 (un aumento de 30 por ciento sobre su homólogo de 6,9% en el trienio 2012-14), en respuesta a una baja del PIB de 4,5% en el mismo período. Tal vez haya alcanzado 9,5% en el cuarto 4º trimestre y será (por el efecto estacional) aún mayor en el primer trimestre de 2016”, agregó.
Como salida, el economista propuso negociaciones directas entre trabajadores y empresarios.
Impacto regional
La economía de América Latina y el Caribe deberá cerrar el año 2016 con un retroceso de 0,3%, arrastrada por el mal desempeño del gigante suramericano, Brasil, de acuerdo con las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) divulgadas este martes.
Esta previsión para América Latina y el Caribe representa una revisión en fuerte baja de 1,1 punto porcentual con relación a las proyecciones del FMI en octubre pasado, cuando señalaba una recuperación de 0,8%. Para 2017, el FMI espera para la región un crecimiento de 1,6%.
Según los técnicos del FMI, la economía brasileña terminará el año 2016 con una marcada caída de 3,5%, después de haber exhibido en 2015 un retroceso de 3,8%. Recién en 2017, el gigante suramericano podrá terminar estable, con crecimiento cero.
De esta forma, al FMI actualizar los números de su Perspectiva Mundial con relación a los datos divulgados en octubre pasado, Brasil pasó a tener la más severa revisión a la baja entre las economías emergentes y las latinoamericanas, con una reducción de nada menos que 2,5 puntos porcentuales.
En octubre, el FMI había estimado que Brasil terminaría 2016 con baja de 1%, pero los fundamentos empeoraron y la entidad financiera introdujo su drástica revisión a la baja.
Al analizar el caso brasileño, el FMI estimó que la recesión, "causada por la incertidumbre política en medio de las secuelas" de las investigaciones sobre denuncias de corrupción en la estatal Petrobras, "está demostrando ser más profunda y prolongada de lo esperado".
El peso específico de Brasil en ese escenario contribuye a lastrar las expectativas de crecimiento en toda la región, señaló el FMI.
"La proyección actual apunta a que el PIB agregado de América Latina y el Caribe se contraerá también en 2016, aunque a una tasa más baja que en 2015, a pesar del crecimiento positivo en la mayoría de los países de la región. Esto refleja la recesión de Brasil y otros países en dificultades económicas", apuntó el FMI.
En su informe, la entidad pronostica una "mejora gradual" en las tasas de crecimiento de los países que "están experimentando tensiones económicas", y mencionó los casos de Brasil, Rusia y algunos estados del Medio Oriente.
Sin embargo, apuntó que "incluso esa recuperación parcial proyectada podría verse frustrada por nuevos shocks económicos o políticos".