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5 + 10 tips para que la comida en el trabajo sea buena y barata

Alimentarse bien durante una jornada laboral no es fácil y requiere de planificación, entre otras cuestiones. Aquí una ayuda:
por MARILÚ ACOSTA
 
El momento de compartir los alimentos se ha caracterizado durante siglos como un espacio predominantemente familiar, amistoso y para socializar con personas que nos interesan ya sea por negocios o por razones personales. Muchas personas comen con sus compañeros de trabajo y la industria alimenticia ha sabido colocarse alrededor de las oficinas, convirtiendo la decisión de con quién y a dónde comer en un predicamento diario entre seguir los antojos, comer con quien nos interesa o mantener una alimentación balanceada. Para evitar que nuestro salario se vaya en la alimentación y que el cuerpo lo resienta, te brindamos 5 trucos para lograr comer de forma saludable y accesible.
 
1. Come entre comidas (colaciones)
 
A pesar de lo que nuestras madres y abuelas nos repitieron hasta el cansancio que no, la realidad es que es importante comer entre comidas. Entre el desayuno y el almuerzo pueden pasar más de seis horas y para el momento de decidir qué comer, tenemos demasiada hambre y optamos más por impulso que por necesidad nutricional.
 
Si mantenemos una ingesta constante de alimentos cada tres o cuatro horas, entonces podemos comer tranquilamente a la hora del almuerzo algo ligero, saludable y no costoso, porque sabemos que volveremos a comer dentro de poco y no pensar que cenaremos hasta dentro de seis o siete horas.
 
La comida entre comidas debe ser una cantidad moderada y fácil de transportar: una fruta, nueces, una barra energética, un helado de yogurt, unos rollitos de jamón, etc.
 
2. Planifica tu comida del día siguiente
 
Habla con tus compañeros de trabajo, con tus amigos, socios o familiares y planea a qué lugar irán. De esta manera puedes decidir con antelación qué desayunar, qué colaciones llevar al trabajo y también qué cenarás en casa.
 
3. Busca las ensaladas
 
Una buena ensalada no solo es rica, también puede ser muy nutritiva. En algunos restaurantes o áreas de comida rápida hay barras de ensalada, la lechuga casi es ilimitada, asegúrate de ponerle algún tipo de proteína (vegetal o animal) y mesúrate en los aderezos, aunque el vinagre balsámico, el limón y el aceite de oliva pudieran utilizarse sin problema.
 
4. Lleva envases con comida casera
 
Pareciera que regresamos al patio de la escuela con nuestras loncheras y la comida preparada, pero en realidad no es mala idea llevar la comida de nuestra casa. Es la única que sabemos exactamente de dónde proviene, podemos controlar la cantidad de los ingredientes, el sabor y el tipo de comida. Aparentemente lleva más tiempo en casa prepararla, pero si nos organizamos, podemos cocinar comida que sepa bien en frío, aunque ahora en las oficinas también hay hornos de microondas.
 
5. Consiéntete 1 vez cada 15 días
 
Date el gusto de comer lo que quieras, donde quieras y con quien quieras, porque finalmente la vida es para disfrutarse. Eso hace que tenga un sentido cuidarse durante 14 días, porque al día siguiente habrá una rica recompensa culinaria.
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Ya que estamos...
 
Para complementar esta lectura, agregar esta otra, de la página especializada askthefitnessdude.com/
 
1. Generalmente disponemos de poco tiempo, por lo que tendemos a comer ‘de camino’, probablemente en un restaurante de comida rápida. ¿Cómo se puede comer sano y a la vez de camino?
 
Una buena guía nutricional nos ayudará a conocer cuáles alimentos son saludables y cuáles no. Muchos fast food ofrecen ensaladas, trate de probar esta opción en lugar de elegir siempre hamburguesas. De todos modos, tenga cuidado con determinados ingredientes (pan tostado o frito, maíz, bacon, etc) que muchas veces figuran en este tipo de ensaladas.
 
2. No añada al plato más comida de la necesaria, intente mantener una cantidad más pequeña. Normalmente no se necesita una ración de tamaño súper y lo que se consigue es añadir más calorías y grasa a la comida.
 
3. No beba calorías. Mucha gente olvida cuántas calorías contienen la mayoría de los refrescos, cerveza y bebidas energéticas. Trate de limitar las bebidas carbonatadas y con azúcar y, en su lugar, beba cerveza ligera o agua. Esta última opción, además de ser la más barata es la más sana.
 
4. No compre nunca alimentos cuando esté hambriento. En esta circunstancia, cuando el estómago manda sobre el cerebro, es difícil tomar una buena decisión alimentaria.
 
5. Compre en establecimientos que tengan buenas ofertas. Existen muchos en los que se puede adquirir los mismos ingredientes, pero a granel, en lugar de envasados previamente por el fabricante. Además de ser más baratos, casi con seguridad serán más sanos.
 
6. Cuando cocine los alimentos, asegúrese de eliminar la grasa. Si se trata de un guiso, elimine la capa superior en la que esta se acumula y si son fritos, sitúelos antes sobre papel de cocina, para que la grasa sobrante se absorba.
 
7. Añada a su dieta frutas que le gusten. Muchas veces, cuando se tiene un capricho de dulce, unas simples uvas, fresas o cualquier otra fruta saludable satisfacen esa necesidad.
 
8. Trate de comer más veces al día y en menor cantidad, alrededor de cinco ingestas diarias. Lleve siempre en el bolso o mochila algún snack saludable, así no se encontrará tan hambriento al final del día.
 
9. Intente extender sus comidas a lo largo de un par de días. Cuando vaya a un restaurante, procure no pasarse y además tómese después un descanso en casa, no comiendo hasta el día siguiente. Ahorrará dinero y exceso de calorías en una sola sesión.
 
10. Acostúmbrese a panes integrales, con cereales o granos, pues son más saludables. El pan es barato y los bocadillos apetecibles y fáciles de hacer. Pero asegúrese de que no sean de pan blanco, que se convierte más fácilmente en kilos de sobra.

 

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