"Las trayectorias de los rayos polaritones atrapados son muy enrevesadas en la mayor parte de los casos", dijo Fogler. "Sin embargo, tiene algunas frecuencias mágicas en las que pueden convertirse en órbitas cerradas individuales". Cuando eso sucede pueden aparecer "puntos calientes" de campos eléctricos fuertemente mejorados. El grupo de Fogler encontró los que pueden formar patrones geométricos en gránulos de forma esferoidal.
Los polaritones no sólo son partículas, sino también ondas que forman patrones de interferencia. Cuando se superponen en el borde caliente de campos eléctricos mejorados, crean bellas imágenes sorprendentes. "Se parecen a los huevos de Fabergé, los tesoros de gemas incrustadas de los zares rusos," observa Fogler.
Aplicaciones prácticas
Más allá de crear imágenes hermosas, su análisis ilustra la forma en que la luz se almacena dentro del material. Los patrones y las frecuencias mágicas no son determinadas por el tamaño del esferoide sino por su forma, es decir, la relación de la longitud de la circunferencia. El análisis reveló que un único parámetro determina el ángulo fijo a lo largo del que los rayos polaritones se propagan con respecto a la superficie de los esferoides.
Los científicos están comenzando a encontrar usos prácticos para materiales como el nitruro de boro hexagonal que manipulan la luz en formas usuales. La teoría de este estudio podría guiar el desarrollo de aplicaciones como nanorresonadores para imagen espectral y filtro de color de alta resolución, o fuentes de fotones infrarrojas.
El análisis proporciona una explicación teórica a las observaciones previas de luz atrapada. Fogler y sus colegas sugieren varios experimentos que podrían confirman su predicción de la luz en órbita usando tecnologías ópticas avanzadas, algunos de los cuales están en ma rcha, dijo Fogler. "La búsqueda para detectar polaritones en órbita ya ha comenzado", asegura.