“Prueba irrefutable a los efectos de reforzar aún más el convencimiento de que Barreiro no desconocía que había sido funcionario por Decreto N°2.693 es el hecho de que él reconoce que tomó conocimiento de la licitación del Ministerio de Turismo para el alquiler de unidades para el transporte de alumnos a Tecnópolis ‘en ese transcurrir de ida y vuelta’ a la provincia; llamado a licitación pública que fue publicado en el Boletín Oficial de fecha 26 de septiembre de 2012, en la página 21, casualmente el mismo día que se publicó el decreto de su designación en la página 5”, consignaron los jueces en su fallo. “Es ilógico pensar que el funcionario-empresario se haya enterado de la licitación pública, pero nadie le haya avisado que el gobernador lo había designado por decreto (como) coordinador de Relaciones Institucionales del Ceiser”, agregaron.
El tribunal también hizo hincapié en que “la falsedad insertada en el instrumento público poseía capacidad para perjudicar los intereses de un tercero, y efectivamente tal perjuicio se consumó y quedó demostrado desde el momento en que Barreiro ganó una licitación pública respecto a la cual tenía legalmente vedado presentarse por ser funcionario”.
Por eso el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull también deberá investigar si Barreiro no incurrió, además, en negociaciones incompatibles con la función pública, por su doble rol de funcionario y proveedor del Estado.
El avance de esta otra parte de la causa podría acarrearles un serio problema al gobernador Urribarri y a su ministro Báez, sobre quienes podría recaer la figura penal de mal desempeño de funcionarios públicos, por haber sido quienes nombraron al funcionario y luego lo contrataran para prestar servicios.