Los de Alejandro Sabella también tuvieron que lidiar con un contratiempo: la lesión de Ángel Di María, uno de sus hombres más desequilibrantes, que se suma a la de Sergio Agüero. Di María se lesionó a la media hora de juego.
Es cierto que su reemplazo, Enzo Pérez, jugó muy bien, con oficio y ambición. Pero Di María tiene una chispa que la Argentina necesitará en el próximo partido.
El volante del Real Madrid, hasta acá el mejor socio de Messi en la cancha, salió por un problema muscular.
Afortunadamente, la ausencia de Di María no afectó porque a esa altura el partido ya se había echado unos metros más atrás en la cancha, apostando a un contragolpe de Messi e Higuaín.
También hay que señalar, a quienes afirman que la Argentina sufrió mucho sobre el final, que pudo haber aumentado la diferencia antes de ese momento: Higuaín pegó el balón al travesaño luego de una corrida con caño y gambeta que si concretaba iba a ser uno de los mejores goles del Mundial.
El paso de los minutos con una ventaja mínima y la entrada de Lukaku, dio alas a los belgas en el tramo final. No obstante, Romero no atravesó momentos de pánico.
La barrera de los cuartos de final del Mundial se había convertido en los últimos 20 años para Argentina en un obstáculo insalvable. Lucía impenetrable. No pudo con ella Gabriel Batistuta en 1998, ni Hernán Crespo en 2006, y menos Diego Maradona, como técnico, en 2010. Era la delgada línea que dividía el éxito y el fracaso de una Selección que no consigue el título desde 1986.
Por eso la victoria sobre Bélgica en Brasilia no sólo porque instaló a los argentinos entre los 4 mejores de la Copa del Mundo, sino que dejó atrás esa maldición.
Muchos dirán que la selección argentina sigue muy por debajo de su potencial. Y es cierto. Pero también lo es que mejoró mucho, en especial en la defensa y en su rendimiento colectivo.
Es cierto que los albicelestes siguen siendo un equipo cuando Lionel Messi tiene el balón y otro cuando desaparece la figura de su capitán. Pero ante Bélgica, la Argentina pudo crear peligro en jugadas en las que no participó Messi.
Quienes afirman que la Argentina no tiene posibilidades de salir campeón afirman que Bélgica llegó a su partido en Brasil con una versión apática, y que encima el DT Marc Wilmots sacó del equipo a Dries Mertens.
Pero no acertar en la táctica ni en los jugadores elegidos resulta también parte del Mundial.
Tal como le había sucedido en octavos contra Suiza, Argentina se vio obligada, desde el inicio, a llevar la iniciativa ante unos Diablos Rojos a la expectativa. Pero Higuaín la mandó a la red en la primera ocasión que tuvo el equipo de Alejandro Sabella: centro de Di María que rebotó en un defesor y el ‘Pipita’, al más puro estilo de un 9 clásico, la cazó en el área y le pegó de empeine para mandarla lejos del alcance de Thibaut Courtois.
Eran apenas 8' y el planteo de los belgas debía cambiar.
Ellos incrementaron la presión. Tuvieron un par de ocasiones, aunque tampoco una exageración: Kevin De Bruyne exigió a un buen Sergio Romero, y después Kevin Mirallas conectó un cabezazo que pasó rozando el palo.
Pero la Argentina pudo haber aumentado antes del descanso, pero el tiro libre de Leo Messi se fue arriba del travesaño.
En la reanudación, salió Argentina a resolver el partido, y a punto estuvo de lograrlo Higuaín en jugada personal. Sólo falló en la definición.
El seleccionador belga Marc Wilmots envió al campo de juego a Dries Mertens y Romelu Lukaku. Marouane Fellaine dispuso de una buena ocasión, pero su cabezazo fue alto, y el arquero Romero tuvo que atajar un envenenado despeje de Ezequiel Garay que pudo terminar en autogol.
Sabella ingresó a Fernando Gago por Higuaín y envió a Messi más arriba. Lionel falló un uno contra uno ante Courtois.
Con el partido agonizando, la tuvo Lukaku, pero el delantero se entretuvo demasiado y se quedó sin ángulo.
La selección argentina jugará la semifinal de la Copa Mundial de la FIFA. La última vez que logró algo semejante fue en Italia 1990. Su entrenador era Carlos Bilardo y su figura era Diego Maradona.
En aquel Italia 1990, el equipo liderado por Maradona tuvo que superar a Bélgica en semifinales.
Bilardo -hoy día coordinador general de selecciones- dijo antes del partido algo que sin duda resultó fundamental durante su transcurso: "Hay que tener en cuenta el respeto que Bélgica pueda tener por Argentina". Y eso resultó indudable.