En relación con Venezuela, la ONG indicó que el Gobierno “ha demostrado que no le interesa la transparencia y la rendición de cuentas, sino el ocultamiento o la propaganda, muchas veces basada en mentiras”.
En 2013 el Gobierno venezolano dijo haber logrado una reducción de 17 % en los homicidios en comparación con 2012, a pesar de que en la mayoría de las morgues siguió “aumentando el número de ingreso de cadáveres en comparación con años anteriores”, apuntó el Consejo Ciudadano.
En el grupo de países que no son transparentes con su información sobre criminalidad también figuran Guatemala, Haití, Panamá, así como algunas regiones de Brasil.
En ese marco, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, aprovechó su balance anual ante la Asamblea Nacional para anunciar su primera gran medida política contra la violencia, cuando sólo transcurrió una semana del asesinato de la ex Miss Venezuela Mónica Spear, que conmocionó al país.
El anuncio estuvo relacionado con las telenovelas venezolanas que desde ahora parecen estar en el centro de la lucha represiva del chavismo. Su pecado, según Maduro, es "incitar a la violencia y el odio en la sociedad".
"Ya di órdenes a la ministra de Comunicación [Delcy Rodríguez] y al Conatel [el ente que regula las telecomunicaciones] para que revise toda la programación nacional y por cable. ¡Llamo a la acción! No nos dejaremos tomar el centro de nuestros hogares", dijo el presidente.
"La protagonista se ha echado el pico (mató) a más de nueve, hasta a su madre la mató. ¡Y es la héroe!", se quejó el mandatario del país en el que se asesina a una persona cada 20 minutos, en una interpretación muy personal de la exitosa telenovela De todas maneras Rosa, que no llegó a citar expresamente.
"¿Cuántos millones ven eso? Niños, gente con problemas", añadió Maduro, que metió en la misma bolsa a los canales y medios de comunicación privados por su "modelo antihumano, antinatura".
Venezuela sufrió el año pasado 24.763 homicidios, un récord real, y no de ficción, sin parangón en América latina. Y Caracas se situó como la segunda ciudad más sangrienta del planeta, con una tasa de 134 homicidios por cada 100.000 habitantes.