Además de las milicias tribales, el ejército y la policía iraquíes están combatiendo a milicianos de Al Qaeda en Jalidiya, al este de Ramadi, así como en Al Siyar, al norte de Faluya.
El 1er. ministro iraquí, Nuri al Maliki, ordenó la víspera enviar refuerzos militares a la provincia de Al Anbar, escenario desde hace dos días de severos enfrentamientos entre el ejército y grupos de hombres armados.
Con esa decisión, al Maliki dio marcha atrás a su instrucción emitida un día antes de que las tropas se retiraran de la zona al considerar que las Fuerzas Armadas habían "vencido en su ataque a los nidos de Al Qaeda", tras el desalojo de sunitas en Ramadi, el lunes 30/12/2013.
La violencia se intensificó luego que el ejército lanzó ese día un operativo para retirar un campamento de protesta contra el gobierno en Ramadi.
Las autoridades denunciaron que el campamento albergaba extremistas armados, pero los manifestantes negaron las acusaciones y aseguraron que sólo protestaban legítimamente contra la discriminación y malos tratos a la minoría sunita por parte del gobierno.
A finales de 2012, miles de iraquíes sunitas iniciaron protestas masivas en varias ciudades del país para pedir la liberación de detenidos sin cargos y la anulación de la ley antiterrorista.
Las protestas terminaron convertidas en campamentos permanentes en las capitales de las provincias de mayoría sunita, incluida Al Anbar.
En la época del fallecido Saddam Hussein eran los sunitas quienes dominaban el gobierno iraquí, pero tras la invasión de USA y la caída del régimen anterior, los chiítas pasaron a controlar varios cargos clave, incluido el de primer ministro.
Irak vive en la actualidad una escalada de violencia sectaria originada por el conflicto entre sunitas y chiítas, además por atentados, que dejaron en 2013 unos 8.868, entre ellos 7.818 civiles, la cifra más alta en cinco años.
El balance dado a conocer por la Misión de Asistencia de Naciones Unidas para Irak (UNAMI) difiere del facilitado por las autoridades iraquíes, que han cifrado en 7,154 el número de muertos y de la organización británica Iraq Body Count, que da cuenta de 9.475.
El diario neoyorquino agregó que los estallidos de violencia en Ramadi y en Faluya tienen implicaciones más allá de la frontera de la provincia de Anbar, pues milicianos sunitas combaten contra el gobierno del presidente sirio Bashar al-Assad en alianza con la agrupación El Estado Islámico de Irak y de Siria, una rama de al-Qaeda.
Vestidos con ropas negras y agitando banderas de Al-Qaeda, los milicianos tomaron mezquitas y usaron los altavoces para pedir apoyo en sus combates en Ramadi y Faluya.
Los combates del jueves en esas ciudades de la provincia de Anbar, así como un mortífero atentado terrorista en Beirut, Líbano, indican que la guerra civil en Siria está diseminando la violencia sectaria en toda la región “desestabilizando el Líbano e Irak, mientras alimenta el resurgimiento de combatientes radicales islámicos”, dijo el diario.
Para el ejército de USA, que se retiró en 2011 de Irak, la provincia de Anbar tiene un gran significado histórico. Es el lugar donde murieron más soldados estadounidenses durante la ocupación de Irak.
The New York Times dijo que casi 33% de las bajas estadounidenses en Irak se registraron durante intentos por pacificar Anbar. Los soldados norteamericanos libraron 2 sangrientas batallas por controlar Faluya “en los combates calle por calle más sangrientos desde la guerra de Vietnam”, indicó el matutino.