Sin embargo, en San Juan, las autoridades de la firma canadiense Barrick brindaron una conferencia de prensa que tuvo lugar en Casa de Gobierno y allí el responsable para Sudamérica, Guillermo Caló, destacó: "En ningún momento la empresa evaluó ni consideró irse de San Juan ni de la Argentina”.
También desmintió la cancelación del proyecto al decir que están trabajando acorde a las eventualidades que han venido teniendo en el último tiempo.
Él anunció que la empresa invertirá el próximo año en la provincia unos US$400 millones entre los emprendimientos Veladero y Pascua Lama.
Sin embargo, Eduardo Cabello, responsable del sindicato Uocra en San Juan, le dijo a la radio cordobesa Cadena 3 (cuyas estrellas son sanjuaninas): "Desde hace 4 meses que venimos advirtiendo sobre esta situación".
"Sabíamos que iba a haber compañeros despedidos y se presentó un plan de trabajo pero no podemos recuperar todos los despedidos".
"Todo quedó desubicado en el sentido que el lunes se iban y ahora se quedan", señaló Cabello.
"Los trabajadores estamos preocupados, vamos a golpear puertas en el Gobierno nacional".
El sindicalista también señaló que antes que el gobernador José Luis Gioja sufriera el accidente, habían hablado con él sobre el destino de los trabajadores despedidos de la Barrick.
"Esos trabajadores podrían ingresar para trabajar en un plan de viviendas que tiene el Gobierno de San Juan", dijo Cabello.
"Son más de 65 mil familias las que viven de la minería", agregó.
El sindicalista señaló asimismo que no sólo los trabajadores de la Uocra quedarán afectados por la situación de la Barrick, sino también otros sectores como proveedores del catering, metalúrgicos y otros rubros que trabajaban para la mina.
Atentado
El titular de la CGT San Juan, Eduardo Cabello, denunció en la comisaría 2da. de la capital provincial, que desconocidos apedrearon una de las camionetas del gremio Uocra y el auto particular de uno de sus hijos.
Según explicó Cabello, el primero de los ataques se produjo el jueves 31/10 en el domicilio de su hijo Maximiliano cuando su nuera bajó por unos minutos del auto familiar. “Cuando volvió tenía el vidrio roto y todos los papeles del auto colocados en los asientos, eso fue un mensaje”, dijo y descartó un intento de robo. Ya en la madrugada, y en el mismo domicilio, los desconocidos actuaron de la misma manera, pero con una de las camionetas del gremio.
Aunque evitó señalar a algún sector como autor del atentado afirmó “no queremos que sea una cacería de brujas, pero lo único que hice es decir la verdad. Esto pasó por las verdades que vengo diciendo en los últimos tres días sobre la minería y gracias a eso, ahora tenemos trabajo”.
“Lo hago público para que sepan que no me van a callar, la verdad es lo único que me va a liberar”, concluyó.