Lo cierto es que los datos de la realidad indican que no resultaría adecuado el hecho de que, desde un organismo del gobierno kirchnerista, se esté enviando subsidio a quien ha despotricado fieramente contra el oficialismo. Debe suponerse que Patricio Griffin es kirchnerista (por lo menos, desde esa posición pronunció un discurso recientemente en Villa Gesell) y, en consecuencia, no le habrá dado curso a ese subsidio, a partir de la negativa de sus directores.
Ocurre que Sala dio un discurso (28/08), tras la brutal represión policial a los trabajadores durante la jornada de protesta en la Dirección de Rentas. Los manifestantes detenidos ya habían sido liberados y la movilización se había dirigido a la sede de la organización barrial Tupac Amaru, cuando la líder social agarró el micrófono: tenía que dar un contundente mensaje de apoyo a los trabajadores reprimidos.
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La resistencia de los compañeros de la Intersindical fue muy importante. Hay muchos compañeros heridos, pero nadie tiene miedo. Miles de compañeros están firmes acá, en sus lugares, cortando rutas", comenzó Sala, acompañada en el palco por
Víctor Aramayo y Fernando Acosta (ATE), según publica Prensa Jujuy.
"Es impresionante como cada compañero ha reaccionado. No me importa un carajo donde estemos militando cada uno. Lo que importa es lo que decía Nando, que hemos tomando conciencia que si tocan a un laburante, tocan a un sindicalista, tocan a un compañero, vamos a estar al lado de ellos. Y no nos calienta que color de bandera tenga, y no nos calienta un culo si es kirchnerista o no… ¡Que se vaya a la mierda el kirchnerismo, compañeros! Pero primero están ellos, compañeros”, lanzó, para sorpresa de muchos. Aparentemente, las represalias no se hicieron esperar por parte del Gobierno y hoy Sala paga el precio por haber disentido.