Al referirse a los medios de comunicación, el diario resaltó que la vasta red estatal se apoya en medios progubernamentales que dependen de la publicidad oficial y sustentan las fantasías kirchneristas, mientras la prensa libre e independiente es atacada.
"En el mundo real, el Gobierno emprende una intensa persecución a los medios que actúan de manera profesional e independiente. Así, creó el denominado 7-D para proclamar como gran victoria nacional la aplicación integral de la ley de medios, aprobada para 'regular' los medios de comunicación, pero hecha a medida contra el Grupo Clarín, blanco preferencial del kirchnerismo", publicó el diario.
'O Globo' ilustró la realidad paralela creada por el gobierno argentino con la reciente bienvenida que se le tributó a la Fragata Libertad en Mar del Plata, tras el escándalo que había suscitado su embargo en Ghana, en medio de una gran pompa y un fuerte ambiente nacionalista.
"En verdad, el país pasó una gran vergüenza después de que el navío fuera detenido en Ghana por un fondo acreedor de la Argentina", señaló el matutino, que subrayó, además, que a raíz del episodio la presidente Fernández ahora ya no usa el avión Tango 01 para algunos de sus viajes por temor a que sea embargado. Al respecto, para el viaje que emprendió a Cuba, Emiratos Árabes, Indonesia y Vietnam contrató un avión privado, que le cuesta al Tesoro unos US$880.000.
"Tapar el sol con las manos es un rumbo peligroso para cualquier gobierno. Más temprano que tarde, la realidad se impone. La consecuencia son, como mínimo, electores furiosos", advirtió el prestigioso diario carioca.
El gobierno de Cristina Kirchner creó una realidad paralela para demostrar que las cosas van bien, aún cuando la verdad demuestra lo contrario.
El mejor ejemplo es el índice de inflación, que tiene ubicado siempre por debajo del incremento real de los precios desde 2007, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner ordenó la intervendión del INdEC (el IBGE argentino).
El último dato del INdEC fue el Índice de Precios al Consumidor en 2012: 10,8%. Menos de la mitad de la inflación estimada por las consultoras privadas (265.5%), lo que coloca a la Argentina arriba hasta de Venezuela (22%).
Tenemos, entonces, el índice oficial y el índice verdadero, denominado "IPC del Congreso", pues los consultores privados pasaron a difundirlo a través de los disputados de la oposición, después que la Casa Rosada demandó ante la Justicia para prohibirles estimar la inflación, algo digno de una República de Bananas.
El gobierno garantiza que el país va consiguiendo financiar al sector público. En realidad, como se volvió un paria del sistema financiero internacional después de la moratoria de 2001, es obligado a emitir furiosamente. El año pasado, la emisión de pesos creció 38% sobre 2011, presionando a la inflación.
Para respaldar la fantasía, el kirchnerismo, cada vez más parecido al chavismo, patrocina una vasta red de comunicación cuya programación y contenido van en el sentido deseado por la Casa Rosada (paralela a la gran red estatal). Esto es conseguido, entre otras formas, por la manipulación del presupuesto gubernamental de publicidad.
En el mundo real, el gobierno emprendió una intensa persecución a los medios que actúan de manera profesional e independiente.
Así, creó el denominado 7D (7 de diciembre) para proclamar como la gran "victoria nacional" la aplicación por completo de la Ley de Medios, aprobada para "regular" a los vehículos de comunicación, pero básicamente una medida contra Grupo Clarín, blanco preferencial del kirchnerismo.
El tiro salió por la culata porque la Justicia argentina consiguió frenar el ímpetu de Cristina y, una vez más, postergó la entrada en vigencia de dispositivos leoninos de la ley hasta que sea juzgado el mérito del caso.
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La amenaza contra los medios independientes, sin embargo, continúa.
El gobierno celebró el regreso de la fragata Libertad a Buenos Aires como otra "victoria nacional". En verdad, el país pasó por un gran vejamen después que el navío fue arrestado en Ghana, por un fondo acreedor de la Argentina.
Escaldada, Cristina comenzó a evitar viajes internacionales en el avión oficial Tango 01 y pasó a alquilar jets ejecutivos para los desplazamientos. Inexplicablemente, contrató a la misma empresa británica que presta servicios entre Londres y Malvinas (o Falkland).
Incumple, así, el decreto de ella misma que prohibe al gobierno argentino tener relaciones comerciales con firmas extranjeras (léase británicas), involucradas, de alguna forma, con las disputadas islas.
Ocultar el sol com a una mano es un rumbo peligroso para cualquier gobierno. Más temprano que tarde, la realidad se impone. La consecuencia son, por lo menos, electores furiosos.