Estos párrafos fueron tomados de la nota 'La cleptómana CFK y los cainitas españoles', publicada en el sitio español 'Hispanidad' a propósito del anuncio reciente del Gobierno argentino de romper el contrato con la empresa de ferrocarriles Talgo, por su "costo excesivo".
El diario 'El País' publicó ayer que "Talgo niega vinculaciones con el Gobierno argentino y abandona el país". Desmintió que el Gobierno argentino haya suspendido su relación contractual porque nunca ha existido tal vínculo.
"Florencio Randazzo, ministro de Interior y Transporte anunció la semana pasada que rompía el contrato de mantenimiento de unos trenes de Talgo que había incorporado a su servicio ferroviario porque suponía "un coste excesivo". La empresa española ha explicado esta mañana en un comunicado que la única vinculación que tenían con Argentina era la que habían firmado con una compañía privada argentina de metalurgia, Emepa, y que ya no está en vigor desde hace dos meses."
Renfe firmó con el Gobierno argentino la compra de material rodante de segunda mano para cubrir el servicio ferroviario de alta calidad entre Buenos Aires y Mar del Plata. En el trato, de 2010, figuraban seis composiciones de coches Talgo IV. El Ejecutivo argentino adjudicó el mantenimiento a la empresa Emepa, que contrató a su vez el servicio de Talgo, tal como explica la empresa española en el escrito de esta mañana", publicó el periódico español.
La compañía española no sólo aseguró que no existía "ninguna relación comercial entre Talgo y el Gobierno argentino ni sus empresas públicas sino un contrato de importe poco significativo con la empresa" mencionada, sino que además esa relación contractual se había roto con anterioridad a las declaraciones de la semana pasada, concretamente hace dos meses, por "la falta de pago de los servicios".
"No se puede hablar de cancelación sino más bien de dejar de prestar un servicio", asegura la compañía. Lo único que ha habido es "el desistimiento de Talgo de un contrato con una empresa privada".
Según publica hoy 'El Imparcial', "Talgo estudia la posibilidad de demandar al Gobierno argentino por llevar cinco meses sin pagar por el mantenimiento de los trenes que la compañía ferroviaria española vendió a Argentina en 2008":
"Las fuentes precisaron que, además, el contrato de mantenimiento expiró hace dos meses, periodo durante el cual Talgo ha seguido prestando ese servicio.
La dirección del fabricante español envió hace dos semanas una carta a la compañía ferroviaria argentina pidiendo que se regularizara esta situación, sin que hasta ahora hayan recibido respuesta.
La empresa estatal española de ferrocarriles Renfe y el Gobierno argentino firmaron en 2008 un contrato para la venta de 416 vehículos por un importe total de más de 120 millones de euros, entre las que había 134 vehículos Talgo III, y también contemplaba su mantenimiento.
El ejecutivo presidido por Cristina Fernández Kirchner anunció el pasado 2 de noviembre la ruptura del contrato con Talgo alegando el "coste excesivo" del servicio de mantenimiento, unos 6,5 millones de euros que, según el ministerio de Transporte argentino, es casi lo que costaría un nuevo convoy.
Talgo subraya que no pueden romper un contrato que ya ha expirado, y su comité de dirección tiene previsto reunirse el próximo lunes para estudiar la situación y las medidas a tomar.
Asimismo, la compañía española aclaró que no mantiene ninguna relación comercial con el gobierno de la presidente Fernández ni con empresas públicas argentinas, y que el contrato de mantenimiento de los vehículos que vendió a ese país en 2010 se realizó con la empresa privada argentina EMEPA.
En un comunicado, el fabricante ferroviario aclara que ese contrato con EMEPA es por un importe "poco significativo", y sólo concierne "a la parte más técnica" de los trabajos de mantenimiento, siempre "a precios de mercado entre empresas privadas".
Talgo precisó que el gobierno argentino adjudicó el mantenimiento de sus vehículos a dicha empresa y fue ésta la que contrató a Talgo para la parte "más técnica".
Ese contrato, según la empresa española, expiró hace dos meses, periodo durante el cual Talgo ha seguido prestando el servicio por "excesiva buena fe" a pesar de que EMEPA no pagaba desde julio de 2012.
"No ha existido cancelación de ningún contrato con la administración argentina sino el desistimiento de Talgo de un contrato con una empresa privada", indica la empresa española. A consecuencia de ello, Talgo ha cesado su servicio y ha ordenado la repatriación de sus técnicos".
Las declaraciones del Gobierno de Cristina Fernández vuelven así a abrir una batalla en lo que para España es ya una "guerra declarada" a su país.
Después de anunciar la nacionalización del 51% de la petrolera YPF que pertenecía a Repsol, el Ejecutivo español respondió con el veto al biodiesel argentino, una decisión que finalmente corrigió debido a lo que se estaban encareciendo los precios de los combustibles. Otras medidas, como el bloqueo de las importaciones de jamón para contentar a los productores de cerdo autóctono no hicieron más que ahondar en una herida que parece que nunca se termina de curar.
El episodio de Talgo es la última muestra.