Más allá de los elementos escabrosos del crimen, otros factores le dan un carácter muy especial a este caso. Los jueces han decidido ir contra la costumbre legal holandesa y se está llevando a cabo en público, pese a que implica a menores de edad.
Jinhua K. ha reconocido ser el autor del crimen, que se produjo el pasado 14 de enero en el domicilio de la víctima, resultando además herido el padre al intentar evitar que mataran a su hija, que finalmente falleció en el hospital cinco días después del suceso.
El autor del homicidio adujo que fue amenazado de muerte si no cometía el crimen, mientras que la acusación estima que se le ofreció una cantidad de dinero, presuntamente menos de 100 euros, por matar a la joven.
La sentencia del autor material del crimen se conocerá el próximo 3 de septiembre, mientras que el proceso contra los otros dos acusados se ha retenido a petición de la defensa para que un equipo de expertos pueda elaborar un informe sobre su salud mental.
El caso, además de hacer revivir la conmoción del crimen, ha abierto un debate sobre el uso de las redes sociales, propiciado primeramente por el tribunal, que ha decidido que, a excepción del caso de Wesley C., el proceso sea público, un hecho sin precedentes en juicios a menores en Holanda.
El padre de la víctima, Chun Nam Hau, también ha hecho un llamamiento a otros padres para que presten atención al uso de internet por sus hijos.
Aunque inmediatamente el lobby de Facebook ha intentado desestimar que la red social tenga algún grado de responsabilidad por los crímenes que se cometen a raíz de las actividades que en ella se generan, lo cierto es que la adicción que puede llegar a provocar es alta y bastante nociva, permitiendo así que los usuarios comiencen a actuar de manera no convencional. A pesar de las numerosas denuncias, todavía no hay un estudio serio y certero al respecto de este tópico.