"Seguimos incrementando la presión del exterior. Ya anunciamos en Washington sanciones destinadas a demostrar y a romper los vínculos entre Irán, Hezbolá y Siria, que prolongan la vida del régimen (del presidente Bashar) Assad", añadió.
Washington había acusado el viernes al partido chiíta libanés Hezbolá, aliado del régimen sirio, de desempeñar un "papel clave" en la represión en Siria, y anunció nuevas sanciones contra Damasco. Tanto Estados Unidos como Turquía apoyan a la oposición siria y reclaman una salida de Assad.
En este contexto de escalada de violencia, los jefes de la diplomacia árabe planeaban celebrar hoy en Arabia Saudita una "reunión de urgencia" para tratar el tema del conflicto y del reemplazo del mediador internacional, Kofi Annan, quien dimitió la semana pasada tras el fracaso de sus esfuerzos por la paz.
El antiguo jefe de la diplomacia argelina, Lajdar Brahimi, de 78 años, que se perfila como nuevo mediador de la ONU y de la Liga Árabe en el conflicto sirio en remplazo de Kofi Annan, llamó al "Consejo de Seguridad de la ONU y a los Estados de la región a unirse para permitir una transición política lo antes posible" en Siria.
Mientras tanto en Alepo, la segunda ciudad del país, situada a 355 km al norte de Damasco, los combates no cesan desde el lanzamiento el 8 de agosto de la ofensiva terrestre del régimen de Bashar al Assad contra el principal bastión rebelde, en el barrio de Saladino.
El ejército afirma haber retomado el control de Saladino y los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL) aseguran haber llevado a cabo un "repliegue táctico", pero todavía se registran combates en ciertas zonas del barrio.
"El ESL logró retomar algunas posiciones estratégicas en Saladino", declaró Abdel Qader Saleh, un comandante de los rebeldes, formado por desertores y civiles que han tomado las armas.
Casi 17 meses después del inicio de la revuelta que se militarizó en respuesta a la represión, han muerto más de 21.000 personas en la violencia en el país, según el OSDH.
Sin embargo, la "reunión de urgencia" de los ministros de Exteriores árabes, prevista ayer en Arabia Saudí para tratar la sucesión del mediador Kofi Annan, fue aplazada indefinidamente, anunció el número dos de la Liga Árabe, Ahmed Ben Helli, sin dar explicaciones.
Annan dimitió tras el fracaso de sus esfuerzos debido, en parte, a las divergencias en el Consejo de Seguridad de la ONU. Según fuentes diplomáticas, el argelino Lajdar Brahimi es el candidato a sucederlo, pero este no ha dado una respuesta.
En cambio, los jefes de la diplomacia de las seis monarquías del Golfo (Arabia Saudí, Omán, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Baréin) celebraron anoche una reunión en Yeda sobre la crisis siria, antes de la cumbre islámica de mañana convocada por el rey saudí para movilizar al mundo musulmán a favor de la rebelión siria.
Siria recurre a China
El Ministerio de Asuntos Exteriores chino confirmó hoy que un enviado especial del presidente sirio, Bouthaina Shaaban, visitará China mañana, martes, para tratar la crisis siria, y volvió a instar al gobierno y a la oposición del país árabe a que cesen la violencia de "forma inmediata".
Durante la visita (de la que no se especificó la duración), Shaaban se reunirá con el ministro de Exteriores chino, Yang Jiechi, anunció hoy un portavoz de la citada cartera china, Qin Gang, según la agencia oficial Xinhua.
"Mientras, China también considera invitar a miembros de la oposición siria a una visita", añadió Qin Gang.
El portavoz reiteró la tradicional postura china frente al conflicto sirio de instar al gobierno y a la oposición a que "encuentren una solución política equilibrada", y recordó el apoyo del gigante asiático al fracasado plan de mediación del ex secretario general de la ONU Kofi Annan.
En su opinión, la invitación a Shaaban es una prueba más de la postura conciliadora de China en la crisis siria.
"China urge a ambas partes a que cesen el fuego de forma inmediata, protejan a los civiles y resuelvan la crisis a través del diálogo político", añadió Qin.
La visita a China del enviado de Bachar al Asad, que ostenta el cargo de su consejero político y de medios de comunicación, se produce cuando las fuerzas del Ejército sirio siguen recurriendo a los bombardeos por tierra y aire para controlar zonas cercanas a la capital siria y otros feudos opositores.
La importancia de Pekín en el conflicto es clave, ya que el Consejo de Seguridad de la ONU está paralizado al respecto después de que Rusia y China hayan vetado en tres ocasiones resoluciones presentadas por países occidentales -y respaldadas por naciones árabes- para incrementar la presión sobre el régimen de Al Assad.