Ahora el municipio de Jerusalén lo intenta de nuevo, mediante una norma municipal que impone a los veterinarios locales obligar a los dueños de los perros a entregar la muestra de saliva, bajo pena de multas.
De este modo, el municipio espera llevar adelante el proyecto con una base de datos bien provista, poniendo fin al problema de los excrementos en las calles.
Además porque en Jerusalén -según Zohar Dvorkin- los perros registrados son unos 11.000, a los que se debe agregar un 15% no registrado.
El municipio -cuyo proyecto irá por etapas- se mostró optimista sobre la posibilidad de realizar la base de datos, ya que el 95% de los perros registrados están vacunados.