Asimismo, refirió que el gran problema es que lo "quieren meter preso por evidenciar una falta del mercado" y la reticencia de la industria del entretenimiento en satisfacer aquella demanda de los usuarios.
"Lo que pasa es que implica para ellos ganar menos de lo que ganaban antes o despedir gente porque tienen que reentrenarla para hacer nuevos trabajos. Los grandes sellos y las productoras no quieren reconvertirse. Están cómodos así y eso les hace daño a todos los usuarios. El usuario quiere nuevos beneficios, comodidades que le brindan nuevas herramientas, y la industria no quiere lo mismo", agregó el argentino.
Agregó además que pese a que existen cineastas dispuestos a colocar su contenido dentro de la popular plataforma, puede que Cuevana no dure más tiempo en línea debido a que no cuentan con fondos para sostenerla ya que este proviene de él, sus amigos y familiares.
A partir de ese momento, que coincidió con el "hackeo" contra el sitio y su cambio de diseño, todo fue de mal en peor: el número de visitas se ha ido desinflando, que en poco másde 4 meses cayó casi un 50%.
Otro factor que incide en el ocaso de Cuevana fue el cierre de Megaupload y sus sitios satélite. Si bien Cuevana disponía de varias opciones para aprovechar el streamming que ofrecía Megaupload, las alternativas han mermado sustancialmente la calidad del servicio de Cuevana: para visualizar las películas el usuario debe pasar por dos pruebas "captcha" (para verificar si el usuario es humano y no un bot) o esperar demasiado tiempo para que empiece a cargar la película (en algunos casos, horas).
Luego llegó la detención de Cristián Alvarez Rojas, responsable de Cuevana en Chile, lo que ha afectado aún más la estructura del sitio.
Los esfuerzos por bajar a Cuevana, hasta ahora dispersos, de las poderosas compañías recibieron un gran espaldarazo cuando, hace ya algún tiempo, el fiscal general ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Ricardo Sáenz, comenzó a interesarse en el tema. Producto de su investigación, promovió la acción penal pública que acaba de tomar dominio público y que pide concretamente que se disponga "el bloqueo del acceso de los usuarios del sitio Cuevana".
El fiscal agrega que a su juicio no se está "en presencia de unos jóvenes emprendedores que crearon un sitio web para facilitar que se puedan ver películas y programas de televisión sin costo para los usuarios", sino que considera que "Cuevana es un negocio". Sáenz tiene comprobado que a través de dos sistemas de pagos on line, Tomás Escobar recibió donaciones a su favor.
Aunque las cifras del sitio muestran un franco descenso, si el tema de por sí resulta confuso y lleno de sutilezas complicadas de desentrañar y los sujetos por investigar se encuentran geográficamente dispersos y algunos inhallables (el propio Escobar, por ejemplo), el despiste de los magistrados que deben intervenir en la causa no permite suponer que caminará precisamente rápido.