Es mas, La Bella Durmiente se acerca más a las relaciones íntimas entre las mujeres que a lo corrosivo del mercado de la heterosexualidad. Cada vez que Lucy está en el cuadro con otro personaje femenino, el momento parece cargado con todo tipo de energía potencial que no acaba de explotar. Lo que sí explota es el narcisismo, la atracción sexual o la violencia o crisis psicológica o una combinación de los mismos.
Browning es muy pequeña y esta terriblemente expuesta en estas escenas, pero Leigh le encuentra un giro: en el momento de su mayor vulnerabilidad, Lucy ejerce un curioso poder sobre los clientes que pagan por su tiempo. Estos hombres, alguna vez civilizados, se convierten en monstruos o en niños, abusando del cuerpo dormido de Lucy o acurrucarse a su lado llenos de penas y culpas. ¿Es la belleza de Lucy lo que los transforma? ¿Su desamparo? ¿La corrupción de su alma? ¿Tiene algún poder o son todas víctimas: ella de sus clientes, sus clientes de sus propios y rebuscados deseos? Leigh no lo deja claro, pero eso no disminuye el impacto de ver a los hombres gritando, llorando, dejándose caer sobre sus rodillas, con el pequeño cuerpo de Browning siempre y tranquilamente en el centro de la escena.
Supongo que no dice mucho acerca de una actriz cuyas escenas mas poderosas la tienen fingiendo estar dormida. Lo mismo puede decirse de la excelencia y amateurismo de Browning basado en la evidencia de esta película. (Si usted la ha visto antes, fue en la terrible Sucker Punch, en el que su actuación era difícil de juzgar, ya que su ropa tenía más trabajo por hacer que ella misma). Lo que está claro, sin embargo, es que Browning dispuesta a aceptar material difícil y que, si la carrera de Kate Winslet sirve de guía, le sugiere una camino exitoso por delante.
¿Es la Bella Durmiente una película difícil de ver? A veces, sí. Las escenas de sueño de Lucy, en particular, pueden ser espeluznantes dentro de una película de terror del estilo “¿que va a suceder ahora?”. Pero el ritmo de la película es intenso deliberadamente. Leigh mantiene largas escenas en una sola toma, la cámara panorámica va y vuelve lentamente, observando la acción. Y con Lucy enmarcada con extremo cuidado. Tanto que a veces la película parece un retrato y el efecto en el público es tan anestesiante como el polvo que Clara pone en la taza de Lucy antes de cada encuentro. Es por eso que los 4 momentos de verdadera emoción son tan eficaces: nos mantienen despiertos.
Ficha:
'Sleeping Beauty'
Género: Drama Erótico
Director: Julia Leigh
Guión: Julia Leigh
Reparto: Emily Browning, Michael Dorman, Mirrah Foulkes, Rachael Blake, Hugh Keays-Byrne, Joel Tobeck, Les Chantery