El saneamiento del Salí-Dulce es un viejo reclamo de los pobladores ribereños de esta extensa cuenca, que nace en las Sierras Subandinas, en el sur de Salta, y tras recorrer Tucumán y Santiago del Estero, desemboca en la laguna Mar Chiquita en Córdoba.
En los últimos años, un activo grupo de ecologistas y vecinos de Las Termas de Río Hondo realiza protestas contra la contaminación del dique El Frontal, que recibe aguas con desechos de los ingenios azucareros y de otras fábricas tucumanas.
La cuenca Salí-Dulce, según un estudio de la asociación ambientalista Pacto Verde, está encaramada en un triste podio: es la segunda más contaminada de la Argentina después de La Matanza-Riachuelo.
El 18 de octubre de 2007, industriales tucumanos se comprometieron a realizar inversiones por $ 156 millones para reducir la contaminación en la cuenca.
Según informa
La Gaceta de Tucumán, las autoridades de 15 ingenios y siete citrícolas firmaron el acuerdo con la secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, y con el gobernador, José Alperovich. De acuerdo con el convenio, los dueños de ingenios tienen 24 meses para hacer las inversiones que les permitan dejar de arrojar vinaza y cachaza en los ríos y arroyos tucumanos. Para esto, el Banco Nación abrió una línea de créditos, a tasa cero.
Antecedentes
Pero este no es el único antecedente que tienen los proyectos de saneamiento. En 2006, Picolotti había anunciado que la cuenca Salí-Dulce sería "recuperada ecológicamente" gracias a una inversión de $ 100 millones, aunque aclaró que llevaría tiempo revertir tantos años de contaminación.
Aún más vetusto es el Plan de Producción Limpia (PPL) que se intentó implementar en 2002, cuando Julio Miranda ocupaba el sillón de Lucas Córdoba. En ese momento el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Carlos Merenson, viajó hasta la provincia de Tucumán para firmar un convenio con más de 20 empresas entre las que se destacaban algunas de gran relevancia como Grafa, Arcor, Cervecería Quilmes, Tecotex y el frigorífico Bella Vista.
En 2005, la entonces secretaria de Medio Ambiente de la provincia, Patricia Jalil, dijo que el PPL había logrado reducir en un 20% la contaminación ambiental en 12 meses. La Secretaría de Recursos Naturales de la Nación presentó en 1996 un programa tendiente a eliminar el 95% de la contaminación orgánica producida por los ingenios tucumanos.
Las pautas de aquel entonces eran: prohibir que se arroje cachaza a los cursos de agua; construir un sistema de tratamiento secundario en la fábrica Papel del Tucumán (objetivo que se cumplió en el año pasado), y comenzar acciones descontaminantes en el ingenio Concepción, que en esa época era señalado desde la Nación como la planta azucarera más contaminante de la provincia.
La polución ambiental es un problema de larga data y las soluciones que se proponen en el acuerdo rubricado en octubre de 2007 no difieren de las propuestas de hace más de una década .
Lineamientos del convenio
1- El 18 de octubre de 2007 firmaron un convenio los directivos de 15 ingenios y siete citrícolas con la titular de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti.
2- Los industriales tucumanos prometieron llevar a cabo una serie de inversiones, por $ 156 millones, a fin de reducir la contaminación del curso de agua.
3- En un plazo de 24 meses, los ingenios deben montar plantas de tratamiento de residuos para que dejen de arrojar cachaza y vinaza a los ríos y arroyos.