Derechos de Autor: Estafa millonaria a más de 3.600 músicos
CIUDAD DE BUENOS AIRES (edición i). Las olas y el viento / sucundun sucundun / y el frío del mar / yalalalalaaa / el frio de tu alma / me hace tiritar / el viento y la arena / sucundun sucundun / no me dejan ver / yalalalalaaa / que eres una ola / muy pronta a romper / tiritando, caminando por la playa / veo la espuma de tu amor desvanecer..."
Estas pocas estrofas hicieron popular a Donald Clifton Mc Cluskey hace 40 años. Hoy vuelve a ser noticia y hasta puede revolucionar el mundo de la música. Donald no prepara un nuevo disco, sino una causa penal.
Cada vez que un canal de TV, una radio, un boliche o un bar emite una canción, está obligado por ley a pagarle a los autores, discográficas e interpretes un canon en concepto de derecho de autor.
En la Argentina existen dos organizaciones que se dedican a recaudar los derechos por la utilización de temas musicales: la más conocida es Sadaic (Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música), y la segunda, más pequeña y con mucho menos prensa, es AADI, Asociación Argentina de Intérpretes.
La ley de propiedad intelectual, la 11.723, que protege los derechos de los autores, también estipula, en su artículo 56, que los intérpretes tienen derechos: "El intérprete de una obra literaria o musical, tiene el derecho de exigir una retribución por su interpretación difundida o retransmitida mediante la radiotelefonía, la televisión, o bien grabada o impresa sobre disco, película, cinta, hilo o cualquier otra sustancia o cuerpo apto para la reproducción sonora o visual."
Donald Mc Cluskey fue hasta este verano, consejero vocal titular de AADI, pero en medio de un escándalo fue despedido, y expulsado de AADI.
En ese momento la noticia se conoció como un curioso y hasta simpático conflicto entre músicos. Los directivos de AADi lo acusaban de "incumplir el estatuto". En ese momento Donald declaró que se había convertido en una "persona molesta para la dirección", por sus cuestionamientos al sistema de reparto de la recaudación y su denuncia sobre algunos manejos "oscuros".
La dirección, liderada por tanguero Leopoldo Federico; el violinista José Votti; y Horacio Malvicino, guitarrista y director de orquesta, desestimó las acusaciones y retrucó diciciendo que Donald no sabía "absolutamente nada" sobre derechos de autor, que sus acusaciones no tenían "consistencia", y que en realidad Donald habría solo quería una "parte de la torta".
Pero luego del affaire de verano, el tema cobró seriedad. Donald se presentó ante la justicia, hizo una denuncia penal y aportó un gran número de pruebas sobre los manejos indebidos llevados a cabo por la cúpula de AADI, liderada por Leopoldo Federico. El monto de la estafa podría superar las siete cifras.
La causa está en el juzgado de instrucción penal Nº 36; y la lleva la fiscalía Nº48. El proceso de instrucción está avanzado y ya han declarado testigos que comprometen a los directivos de AADI. También se sumaron como querellantes Cesar "Banana Pueyrredón y "Ricky" Maravilla.
Cuando habla, Donald interpreta su papel de abogado (se recibió hace poco), y cuida las palabras como si estuviera frente a un tribunal: "A mi personalmente no me cabe ninguna duda de que el accionar irregular constituye un accionar ilícito, que puede ser calificado como delito."
-¿Usted sostiene que existe un robo sistemático dentro de AADI?
-La carátula de la causa es por "asociación ilícita y administración fraudulenta", el título de la causa lo dice todo.
Mejor entonces acudir al texto de la denuncia.
Hacía tiempo que los músicos se quejaban de la falta de información proveída por AADI, pero la situación se habría agravado en el segundo semestre de 2005, cuando la institución dejó de discriminar en las liquidaciones de los "derechos" a los intérpretes la cantidad de difusiones registradas para cada uno. En otras palabras, los músicos no pueden saber cuántas veces se han emitidos sus canciones, y deben aceptar lo que le paguen sin enterarse en concepto de qué están cobrando.
Donald denunció que existe una manipulación del sistema informático que debe distribuir la recaudación de AADI entre los socios según el número de emisiones que ha tenido cada uno.
En el texto de la denuncia Donald cuenta que durante su gestión trabajaba en AADI un gerente de sistemas, llamado Rodolfo Yaryura. El tal Yaryura había sido contratado para desarrollar un nuevo sistema informático que debía reemplazar al que se estaba usando, ya anacrónico y llamado "Progress".
Según Donald, cuando Yaryura estaba probando el nuevo sistema, descubrió diferencias importantes entre los números que calulaba el nuevo programa y los que arrojaba el "Progress". Algo no estaba bien. Hasta que se dio cuenta que con el viejo "Progress" se producían importantes distorsiones en el reparto. Algunos intérpretes cobraban de más de lo que les correspondía y otros mucho menos.
En la denuncia de Donald se detalla un caso muy emblemático: el de Carlos Gardel, que aparece registrado por su nombre real: Carlos Romualdo Gardes, y cuyo número de socio en AADI es el 3.508. La denuncia explica:
• "figuraba originalmente en el Progress con 4.237 difusiones en el período de que se trata (segundo semestre de 2004),
• que esta cantidad fue disminuida por la reingeniería a 2.431;
• que con el SIG se contabilizaron 4.236 difusiones"
En otras palabras, considerando que por cada difusión se paga una cifra cercana a los $3, los herederos de Gardel fueron estafados en $5.500 durante el segundo semestre de 2004. Así, con el mismo procedimiento, otros 3.600 músicos habrían sido estafados.
Lo cierto es que Yaryura declaró ante la fiscalía. Y fuentes judiciales le confirmaron a edición i que ratificó ante el fiscal que había encontrado irregularidades en el sistema de reparto. También habría declarado bajo juramenteo que el comité "corregía" a mano las planillas, asignándoles nuevos montos a algunos intérpretes. Según el relato de Yaryura al fiscal, para que el número cerrara, después se le quitaban "interpretaciones" a otros músicos, que eran literalmente estafados.
En la declaración de Yaryura también se explicaría que los músicos que se quejaban después recibían compensaciones "por fuera del sistema".
Al parecer, luego de que Rodolfo Yaryura les presentara un memo a los miembros de la comisión (Federico y Cía) detallándole todas las irregularidades, fue echado sin más contemplaciones. El memo estaría incorporado a la causa como prueba.
Además de la "reingeniería" aplicada por el comité ejecutivo, existirían métodos más burdos aún. Donald cita a una informante anónima, ex empleada de AADI, que: "escuchó cuando los miembros del Comité Ejecutivo estaban inventado nombres para cargarlos en el Progress como intérpretes, para asignarles difusiones y luego percibir ellos mismos los derechos correspondientes, aunque se trataba de personas inexistentes. Mi informante anónimo me explicó que en la ocasión indicada, estaba encendida la televisión con un programa de Marcelo Tinelli. Entonces, uno de los integrantes del Comité dijo, "ponelo a Tinelli", y otro dijo "es muy famoso, mejor ponemos Marcelo Ratinelli".
Efectivamente, edición i pudo comprobar que Marcelo Ratinelli figura en las planillas de AADI, y que además, no existe ningún registro que pruebe que es una persona real.
# El robo mayor
Pero más allá de la estafa particular a miles de músicos, existiría un mecanismo de desfalco más grave y más descarado.
Primero es necesario entender el sistema de recaudación. Como también las discográficas tienen derecho a cobrar un proporcional por las emisiones de las interpretaciones, se creó un organismo recaudador llamado AADI-CAPIF . (CAPIF significa Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas).
De la recaudación que genera AADI-CAPIF, a AADI le corresponde el 67% y a CAPIF el 33%, luego de deducidos el 1% para el Fondo Nacional de las Artes y los gastos de gestión.
Una vez que AADI percibe su 67%, debe administrar esos fondos que se integran con otros ingresos que recibe (cuotas de los socios, intereses de inversiones, etc.), y repartirlos entre los intérpretes que representa.
El punto es que no coinciden los números que proporciona AADI-CAPIF con el balance de AADI. Donald denuncia que en 2006 AADI-CAPIF informó que entregó AADI un total $ 33.539.050. Pero, extrañamente el Balance de AADI se informa que "los derechos recaudados" fueron $ 22.283.829,93. ¿Por qué no ingresaron a AADI los $33 millones que envió AADI-CAPIF? ¿Dónde están los $ 11 millones faltantes? ¿Se lo quedaron los dirigentes? Son preguntas que deberá responder la Justicia.
Pero lo más grave es que esta irregularidad se vendría repitiendo desde hace años. edición i pudo acceder a los balances de los años 2002 y 2003 de AADI, además de la planilla de AADI-CAPIF en la cual informa sobre los fondos girados a AADI en los últimos 12 años.
Según AADI-CAPIF, en 2002 le giró a AADI $10.317.059, pero en la Memoria y Balance General de AADI del mismo año, en la página 45 se informa que por el rubro "Derecho Recaudado" (es decir el dinero proveniente de AADI-CAPIF) ingresaron $5.504.791. La diferencia es de $ 4.812.268.
En 2003 se repite la diferencia, AADI-CAPIF informa haber entregado $16.009.252 y la Memoria y Balance General de AADI, declara $10.549.032. Otra vez una diferencia millonaria. ¿A dónde van a parar los millones que desaparecen sistemáticamente todos los años y que deberían ser repartidos entre los músicos?
La respuesta de José Votti, Secretario General de AADI, a edición i fue despreocupada:
-Mi versión de los hechos es la siguiente. El señor Donald Mc Cluskey fue expulsado por la asamblea hace un mes por haber faltado el respeto y además está querellado por nuestra institución.
Sobre la denuncia, simplemente él puede demandarnos, puede hacer lo que quiera, pero después tendrá que responder. Estuvo seis años con nosotros y nunca dijo nada y de repente se le ocurre hacer eso. Nosotros vamos a tener elecciones dentro de poco, entonces cada vez que hay elecciones alguno sale a querer armar un poco de escándalo, esto a Sadaic le pasó muchas veces.
- Pero, ¿Cuál es su posición sobre los hechos concretos de la denuncia contra usted y otros por asociación ilícita y administración fraudulenta?
-Si hay un juicio la justicia determinará.
-¿Pero sobre la denuncia de Donald que sostiene que habría 3.600 músicos estafados?
-Eso es un disparate total.
-¿Y sobre la diferencia entre los fondos que gira AADI-CAPIF y los balances de AADI?
-Eso es otro disparate y eso lo determinará la justicia que ya tiene todos los balances. Esto todavía no está determinado, si determina que es así… bueno, tomará los recaudos necesarios, pero no hay nada de todo eso. Nosotros vamos a accionar sobre todo aquello que esté afuera de la ley, esta es una institución seria, no decimos otra cosa. Cada cual tiene derecho a accionar como lo crea conveniente y a hacerlo. Pero que nosotros vamos a accionar, vamos accionar contra todo eso. Cuando la justicia determine… bueno está bien, si la justicia determina que es así como dice él iremos presos. Es fácil la cosa. Pero lo único que esto hace es revolver el avispero para estar en la primera plana de los diarios.
