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Los ministros de Macri: Rodríguez Larreta, la biografía de un hombre 'no tan PRO'

Si hay personajes 'problemáticos' entre las huestes del PRO, el más destacable es el futuro jefe de Gabinete y actual vicepresidente de CpC, Horacio Rodríguez Larreta, ex funcionario del gobierno de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa. Este dato no es menor si se considera que apenas cuenta con 41 años, y que posee un amplio abanico de denuncias en su contra (y en contra de sus secuaces), la mayoría de ellas relacionadas con 'extraños' manejos de fondos públicos. Hoy, a tres días de la victoria de Mauricio Macri, este personaje remataría cualquier cargo legislativo por una función ejecutiva.

El lunes publicamos una nota en la cual afirmábamos que según el diario 'Clarín', el fiscal Carlos Stornelli estaría en los planes ministeriales de Mauricio Macri. Su idea sería ubicarlo en el ministerio de Justicia.
Sin embargo, afirmamos también que Macri ya comenzó a diseñar su gabinete y que habría más polémica aún.
Entre los confirmados para integrar su gabinete, dijimos, estarían el vicepresidente de Compromiso para el Cambio y jefe de campaña, Horacio Rodríguez Larreta, para la jefatura de Gabinete; el actual director del Banco Ciudad y ex empleado del grupo Socma, Néstor Grindetti, para Hacienda; y Mariano Narodowski, en Educación.
Entre ellos se encuentra el otro personaje "problemático" para la futura gestión porteña de Mauricio Macri. Hablamos del ex funcionario del Gobierno de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa, Horacio Rodríguez Larreta, quien con apenas 41 años logró trabajar para ambos presidentes.
 
En efecto, en los años '90, fue gerente general de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), entre 1995 y 1998, y fue subsecretario de Políticas Sociales de la Nación, en 1998. Con la llegada de Fernando de la Rúa al poder, fue interventor en el PAMI, presidente del Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires, subsecretario de Políticas Sociales y director general de la DGI.
Pero, antes de adentrarnos en el polémico currículum (o 'prontuario'), recordemos que Rodríguez Larreta es la mano derecha de Macri en cuestiones políticas (en referencia a acuerdos con otras fuerzas, armado de listas, entre otros) y trabajador de tiempo completo para el partido.
  
Pero, ¿cómo llegó el ex funcionario de Menem y De la Rúa a las huestes Macri?
Aclaremos que Rodríguez Larreta no es el 'gran' amigo de Macri, aunque es cercano a él. Lo conoció durante su juventud en los partidos de fútbol que se armaban en la quinta de los Macri. Lo convocó en 2001 para trabajar en el espacio político que comenzaba entonces a formar. Y en el 2003 fue compañero de fórmula de Macri, y saltó a la vicepresidencia de Compromiso para el Cambio.
Entonces se dedicó a colocar a varios de sus dirigentes en puestos claves, varios de los cuales lograron buenos lugares en la lista de candidatos a legislador de Pro. Durante las negociaciones por esa lista quedó expuesta su disputa con Gabriela Michetti.
También mantiene enemigos en Recrear, donde varios lo acusaron de haber movilizado punteros para inmiscuirse en la última interna.
Pero las 'grandes hazañas' de Rodríguez Larreta se produjeron mientras manejaba los tres presupuestos más importantes de la administración: la Anses, el PAMI y la DGI, en los años mencionados.
Obtuvo denuncias judiciales, aunque nunca fue procesado. El piquetero K Luis D´Elía lo acusó en pleno debate televisivo de ser "un chorro" y un "delincuente". Rodríguez Larreta lo querelló.
El dirigente macrista quedó imputado en la causa por el presunto manejo irregular de un fondo fiduciario para financiar a PYMES durante el gobierno de la Alianza y los primeros tiempos de la gestión de Eduardo Duhalde.
Canicoba Corral investigó las presuntas irregularidades en la administración del Fondo Nacional de Capital Social (FONCAP), creado para gestionar préstamos para desarrollar pequeños emprendimientos. En el expediente también fueron imputados la ex ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, y los también ex funcionarios Juan Pablo Cafiero y Eduardo Amadeo.
Pero hay varios personajes entorno a él (acusado por malversación de fondos), que tampoco pueden ser santos de la devoción de alguien, entre ellos, la 'sobornadora' de periodistas Gladys González, directora del Banco Ciudad, denunciada por la ' Revista Veintitrés' (30/11/2006), a raíz de su intento por comprar con fondos del banco una nota complaciente a favor de Rodríguez Larreta.
La empresa editora de la revista denunció entonces, ante la Justicia, que operadores políticos del vicepresidente de CpC le ofrecieron una pauta publicitaria oficial a cambio de que hicieran un reportaje que posicionara al dirigente como candidato a jefe de Gobierno.
La presentación fue realizada ante el juez federal Claudio Bonadio por el presidente del directorio de "Comunicación Grupo Tres S.A.", editora de la revista, quien pidió que se investigue la comisión de numerosos delitos.
En el escrito, se reclamó que se determine si la maniobra estaba vinculada con "abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función y exacciones ilegales".
Además, pidió que se evalúe si se violó el régimen de funcionamiento de los partidos  políticos, el financiamiento de los mismos y el plazo a partir del cual se puede dar inicio a las campañas electorales.
La Legislatura de la Ciudad aprobó entonces un proyecto de declaración para que el síndico del Banco Ciudad investigue la presunta comisión de delitos de malversación de caudales, tráfico de influencias y falta de los deberes de funcionario público por parte de la directora macrista para favorecer la campaña electoral de Rodríguez Larreta.
Enojadísimo, el dirigente macrista se presentó en el noticiero de Canal 9 y a los gritos dijo que todo era "una burda operación del gobierno para debilitar a la oposición, a través de (Sergio) Spolsky (dueño de la revista), que es socio de Kirchner". También advirtía sobre las intenciones de empapelar todos los carteles de la ciudad que maneja Enrique Pepe Albistur, el Secretario de Medios y encargado de regentear esos espacios en la vía pública. Albistur, además, es quien reparte a destajo la publicidad oficial a los medios y periodistas afines a la administración Kirchner.
Sin embargo, hay aún más irregularidades en cuanto al manejo de fondos entre el dirigente macrista y sus secuaces. Tal como publicó 'Edicióni' en su número 116 del año pasado, en Compromiso para el Cambio se conoce ('off the record') que existe un proceso interno abierto por irregularidades en el manejo de fondos contra la integrante de la conducción nacional del partido Gabriela Seijo, dirigente que la opinión pública no conoce, pero quien manejaría una cuota relevante del día-a-día del partido con mayor caudal electoral en la Ciudad de Buenos Aires. Según la revista, en CpC se afirma que Seijo responde a Rodríguez Larreta.
En efecto, Seijo es una mendocina que a mediados de los ’90 llegó a trabajar en el área institucional del Banco Mendoza. Luego apareció en la política en Unión por Todos, de Patricia Bullrich, donde fue una colaboradora de la oficina de prensa. Entonces partió tras Gustavo Grasso, en una de las primeras diásporas que sufrió el partido. Grasso y Seijo llegaron al aún incipiente Compromiso para el Cambio.
 
"La elección fue beneficiosa para Grasso porque logró el aval de Rodríguez Larreta para ser propuesto como miembro del directorio del Banco Ciudad, en representación de CpC. Pero luego ocurrió que Unión por Todos impugnó esa postulación. Al parecer Grasso había firmado una declaración jurada donde negaba tener causa o proceso judicial alguno, cuando el ingeniero habría tenido un proceso penal no resuelto, por una denuncia de estafa". Según la publicación, Rodríguez Larreta intentó defenderlo pero, finalmente, CpC debió reemplazarlo.
 
Sin embargo, Seijo logró, luego de las elecciones de 2003, la Secretaría de Relaciones con la Comunidad del bloque de CpC en la Legislatura porteña. Se encontró entonces con la presidente del bloque, Gabriela Michetti, surgieron los problemas y Seijo debió dejar su cargo a los pocos meses. Al parecer, existieron en el medio manejos irregulares con algún contrato.
 
Seijo regresó a trabajar en la Fundación Creer y Crecer, y en poco más de dos años pasó a la 2da. línea del partido a nivel nacional. En 2005 sorprendió con su nueva función de reunir 'cuadros' en la provincia de Mendoza para constituir una primera base local de CpC.
Se unió a Recrear que ya tenía personería jurídica en la provincia, aunque finalmente, se impuso una alianza con el Partido Demócrata. En las elecciones de 2005, la alianza Partido Demócrata-PRO salió 3ra, y a la Cámara de Diputados llegó el Demócrata Omar de Marchi. Para entonces, Seijo había accedido a la secretaría que actualmente ocupa en la Conducción Nacional de CpC.
 
Fue "Gregorio Centurión, un amigo desde hace años de Mauricio Macri, muy conocido en el negocio publicitario cuando se desempeñaba en la agencia ‘bolsera’ Fax, y quien en CpC es una suerte de auditor interno oficioso" quien descubrió algunas irregularidades y comenzó a indagar en el área de Seijo.
 
Según informa la revista, "Centurión le llevó todos los antecedentes a Macri, quien convocó a Rodríguez Larreta para que, con Centurión presente, se tratara el tema.
 
En la reunión, Rodríguez Larreta habría defendido la actuación de Seijo, pero al parecer eso no fue suficiente para Macri, quien decidió avanzar un poco más allá".
 
Se reunieron Mauricio Macri, Gabriela Michetti y Rodrigo Herrera Bravo como vicepresidentes del partido, y los cinco miembros del Tribunal de Disciplina; estuvo Gregorio Centurión en su papel de fiscal, y la propia Seijo; Horacio Rodríguez Larreta no concurrió. En el encuentro Centurión se refirió a un gasto "injustificado" de entre $20.000 y $25.000 en la difusión del sistema Pro-Vecino (el canal de comunicación entre los habitantes de la Ciudad y CpC- es un teléfono 0800 que apunta al asesoramiento a los porteños sobre cómo defender sus derechos); y a irregularidades en la organización de un evento de lanzamiento del partido en Córdoba, que estuvo bajo el comando de la propia Seijo. Allí, Centurión habría mencionado una sobrefacturación del 140%.
En esa reunión se acordó que se iniciaría un proceso ante el Tribunal de Disciplina.  Centurión hizo su acusación formal ante el Tribunal aunque Seijo negó todos los cargos.
Finalmente, el proceso interno de Seijo se diluyó... y nunca se supo bien si fue por falta de pruebas o porque, simplemente, se lo 'dejó morir'.
De esta manera, y aunque difíciles de demostrar, abundan las causas por ‘extraños’ manejos de fondos en las cercanías de Rodríguez Larreta, quien afirma ahora que la función ejecutiva lo tienta incluso más que el mejor de los cargos legislativos.

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