La información proporcionada desde la comuna señala que "a la empresa se le dio de baja su licencia debiendo constatar en la planta de bombeo a Chile que la actividad quedó detenida por completo a la espera de un operativo de limpieza de tanques y ductos", señaló.
El contrato binacional se cumplió sin inconvenientes hasta finales del 2004, con una prórroga del convenio hasta el 31 de diciembre de 2005, que fue, precisamente, el día que funcionó por última vez el ducto.
El petróleo que se transportaba hacia el país trasandino era en su mayoría producción de Repsol YPF y en menor escala, de la empresa Chevrón.
A pleno bombeo, el oleoducto vendía 18.000 metros cúbicos de crudo por día, bajando esa producción a solamente 6.000, al retirarse Repsol YPF del negocio, a finales del 2004.
La merma en el caudal fue tan considerable que en los últimos meses el sistema informático de supervisión por fibra óptica que posee la red estuvo al tope mínimo del transporte de crudo, informó una fuente al diario provincial.
Si bien la compañía transportadora no quiso hacer declaraciones a Río Negro, pudo confirmar que el 1 de enero de este año el bombe de petróleo a Chile quedó detenido por completo. La posibilidad de que el intercambio se reactive dependerá de la existencia de nuevos contratos de compra-venta.
El petróleo que las compañías productoras exportaban a Chile es ahora derivado en parte a Luján de Cuyo, en la provincia de Mendoza, a través de un ducto que posee Repsol YPF. Otra parte de la producción de esa y otras compañías es enviado hacia Bahía Blanca a través del Oleoducto de Valle.
La planta de operarios argentinos de Oleoducto Trasandino, estimada en 40 personas, habría quedado reducida a la mitad. Con esa dotación se llevarían adelante los operativos de limpieza, aunque la empresa no lo confirmó ni desmintió.
El jefe del gremio petrolero, Guillermo Pereyra, aclaró que los operarios del oleoducto "no son afiliados a nuestro gremio". Consultado sobre posibles despidos en empresas contratistas, aseguró que "con el precio que tiene el petróleo, es difícil imaginarlo".
* Un símbolo
El Oleoducto Trasandino, de 424 kilómetros, es símbolo del período de transformaciones del sector hidrocarburífero argentino que llevó la producción de crudo a sus máximos históricos, con pleno autoabastecimiento y grandes volúmenes de exportación.
A poco menos de 11 años de ese día, Argentina se encamina hacia la transformación en un país importador neto de petróleo, según la opinión de los principales analistas del sector.
El ducto era operado en un 90% por computadoras. Fue construido por decisión de ambos país, en tiempos en que YPF aún estaba en manos del Estado.
Menem y Aylwin habían firmado un acuerdo para enviar crudo argentino a Chile durante diez años ininterrumpidos. El plazo se cumplió el año pasado.
La idea era llevar crudo de la cuenca Neuquina hasta la costa del Pacífico para suministrar casi el 50% de las necesidades de las refinerías de Chile.
El tendido tiene una capacidad de transporte de 113.000 barriles por día gracias a una ampliación que se realizó meses después de su habilitación inicial, cuando cruzaba los Andes con 80.300 barriles por día.
Lo que no se utilizaba en las refinerías chilenas de la empresa ENAP fue exportado a través del puerto de Concepción.
Para las empresas que envían petróleo al exterior desde Argentina, el establecimiento de altas alícuotas de las retenciones a las exportaciones de crudo actúa como un desincentivo. El gobierno decidió incrementar la alícuota como medida para frenar el alza en los precios internos de los combustibles.
Pero además de esta situación, en la paralización del Oleoducto Trasandino también influyó la caída de la producción en casi todas las cuencas del país.
El petróleo que se produce en la zona de Neuquén es el de mejor calidad del país. Por ello es el más requerido por el sector refinador.
Por otra parte, el hecho de que la exportación de los derivados del petróleo no tenga una alícuota de retención tan alta como el crudo, llevó a que las grandes empresas productoras prefiriera enviar al exterior productos refinados.