Fuentes de la administración de Nalchik también informaron de tiroteos y explosiones en al menos cuatro distritos y que los guerrilleros pudieron atacar entidades públicas como escuelas y hospitales con el fin de capturar rehenes.
Dos horas después del asalto, Nikolái Liapin, viceministro de comunicaciones de Kabardino-Balkaria, dijo que la situación se "había normalizado" y que estaba "bajo pleno control de las fuerzas gubernamentales y de los organismos estatales".
Fuerzas rusas, compuestas por efectivos policiales y del ejército y reforzadas con carros blindados, cercaron totalmente la ciudad y controlan todas las salidas para impedir la retirada de los guerrilleros.
Kabardino-Balkaria es una de las seis repúblicas rusas del norte del Cáucaso. Su población es de mayoría musulmana y limita con la provincia de Ossetia del Norte, donde combatientes chechenos atacaron una escuela en la ciudad de Beslan en septiembre de 2004. En ese episodio murieron 331 personas, la mitad de ellos niños.
Como en la república de Chechenia, cercana a Kabardino-Balkaria, empiezan a cobrar fuerza las tesis independentistas.
El lunes pasado, en una fábrica abandonada en Nalchik, la Policía encontró media tonelada de explosivos, más de un millar de proyectiles y varios lanzagranadas.
En lo que va de año, este es el mayor alijo de explosivos hallados en esta república norcaucásica donde también operan bandas de extremistas islámicos, añadió el vocero.