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Basta de tonterías, hablemos de algo importante: ¿Quién reemplazará a Greenspan?

En 105 días, Alan Greenspan se va. Luego de casi 2 décadas dirigiendo la política monetaria de USA, el presidente de la Junta de la Reserva Federal deja su cargo. Conocer quién será su reemplazo es fundamental para la economía del futuro, mucho más que el precio del petróleo o del oro. Y George Bush, quien entiende bastante poco de Economía y por eso prefiere preocuparse más en los candidatos a la Corte Suprema o el embajador en la ONU, todavía no se tomó el tiempo suficiente como para evaluar semejante designación.

POR PABLO PARDO

Tras 2 recesiones (1991 y 2001), 2 crisis financieras (1986 y 1998), y 5 grandes episodios especulativos, Alan Greenspan deja el cargo.

El 31 de diciembre, tras 19 años y medio al frente de la Reserva Federal (Fed), el banquero central más influyente del mundo, deja el cargo.

Greenspan no batirá el récord de permanencia al frente de la Fed por apenas 8 meses, pero su impronta va a durar mucho tiempo.

Por 3 motivos:

> la economía estadounidense actual es en buena parte su propia creación,

> la Reserva Federal está identificada con Greenspan, y

> su sucesor va a ser de su misma cuerda ideológica.

Greenspan heredó de su predecesor Paul Volcker un país con una 'burbuja' en la Bolsa, con crecientes déficit público y por cuenta corriente debido a la política fiscal del ex presidente Ronald Reagan, y con una obsesión con su pérdida de competitividad, sobre todo frente a Japón.

Al poco de llegar Greenspan al cargo, el semanario 'Time' tituló su portada 'La venta de América', para referirse a la masiva entrada de capital extranjero en USA.

Era una entrada en parte favorecida por la caída del dólar frente al yen y al marco, pactada 1 año antes por el G7 (los 7 países más industrializados del mundo).

Ahora, el presidente de la Reserva Federal deja una 'burbuja' en el sector inmobiliario y otra en el mercado de renta fija, en un país que está tratando en el G7 de convencer a China para que aprecie su divisa y en el que la revista 'Fortune' ha titulado en el verano pasado 'USA, El enclenque de la playa', en referencia a la presunta incapacidad de Washington DC para competir con Pekín.

Mientras, el déficit por cuenta corriente de USA es el mayor del mundo, y el país ha pasado, con las bendiciones de Greenspan, de superávit presupuestario a un déficit de casi el 5% del PIB.

Así pues, la historia se repite. Pero Greenspan ya no afrontará esos problemas.

¿Quién ocupara su puesto?

Ben Bernanke, economista de Princeton y asesor económico jefe de George W. Bush, lleva las de ganar en la carrera sucesoria.

Según las apuestas de la web http://www.paddypower.com, tiene 5 posibilidades contra 4 de ser el futuro presidente de la Fed.

Le siguen Glenn Hubbard (9 a 4) y Martin Feldstein (4 a 1).

Los 3 son defensores de la economía de la oferta, republicanos y buenos conocedores de la política de Washington.

Es decir, son como Greenspan.

Son tres características que no tienen otros.

Donald Kohn, de la Fed, ha sido calificado como 'el Cheney de Greenspan'. Pero no está registrado como republicano en el censo electoral, así que sus posibilidades son mínimas.

John Taylor, el ex subsecretario del Tesoro, ya ha dejado claro que carece de la cualidad más importante de Greenspan: instinto de supervivencia política.

Según 'The Wall Street Journal', la Casa Blanca ha ampliado la búsqueda, lo que ha reactivado las posibilidades de Larry Lindsey, ex asesor económico de Bush derrotado en una de las batallas internas de la Administración y que dejó el cargo a finales de 2002.

Pero no parece que Lindsey tenga muchas posibilidades, puesto que no le cae bien a Bush, si bien es cierto que las críticas del presidente no eran por sus ideas económicas, sino por no hacer ejercicio.

Así que las apuestas siguen abiertas y, en esta ocasión, Greenspan no puede hacer nada por reducir la incertidumbre.

Feldstein

Si hay alguien que pueda ostentar el título de padre de la política económica de George W. Bush, es Martin Feldstein.

La tesis de este profesor de Harvard es que, si se elimina la fiscalidad del capital -y todos los impuestos recaen sobre el consumo y el trabajo- se producirán shocks de oferta e, incluso, el precio del factor trabajo acabará subiendo, dado que se ha abaratado el del capital.

Feldstein ya convenció al ex presidente Ronald Reagan de las bondades de esa teoría entre 1980 y 1984, y el programa económico que Bush lleva poniendo en práctica desde el año 2000 es creación suya.

Pero Feldstein tiene notables bazas en su contra. La más importante, que no es un político. Es decir, no tiene capacidad de negociación y dice lo que piensa.

Y lo que piensa es que los déficit públicos son, por definición, malos. Ese es un defecto gravísimo en una Administración guiada por la máxima del vicepresidente Dick Cheney -"los déficit no importan"- y en la que la lealtad a la causa prima por encima de todo.

El profesor Feldstein la armó en 1984, cuando su rechazo a los déficit de Reagan le llevó a irse de la Casa Blanca dando un portazo. Los republicanos no se lo han perdonado.

Otro defecto de Feldstein es que pertenece a esa escuela de economistas especializados en predecir crisis por todas partes, lo que le ha valido el sobrenombre de 'Señor Siniestro' (Mister Gloom) por sus apocalípticas predicciones respecto al déficit.

Feldstein es, además, algo siniestro físicamente -aunque cabe preguntarse dónde está la belleza de Greenspan-. Muchos creen que él ha inspirado a los guionistas de 'Los Simpson' -algunos de ellos, graduados de Harvard- para crear el personaje del señor Burns, el siniestro y mafioso director de la central nuclear en la que trabaja Homer.

Glenn Hubbard

En 2003, Glenn Hubbard dejó el cargo de jefe del equipo de asesores económicos de Bush alegando que "las necesidades de mi familia son mi preocupación más importante".

Hubbard volvió así a dirigir el Master de Dirección de Empresas (MBA) de la Universidad de Columbia, donde no consta si anda a las pedradas cuando se cruza por el campus con colegas como el Nobel Joseph Stiglitz, que ha calificado de "inmoral" la política de recortes de impuestos de Bush que, precisamente, ha sido una creación de Hubbard.

El economista de Princeton -y aliado ideológico de Stiglitz-, Paul Krugman interpretó la salida de Hubbard de la Casa Blanca como una señal inequívoca de que el profesor se había desencantado con Bush.

Pero Krugman... ¿a quién le importa lo que opine Krugman? ¿No era quien afirmaba que con una devaluación la Argentina resolvía sus problemas?

También en esto erró. En su nota de despedida, Hubbard decía que "espero volver a servir [en la Administración]".

Esa esperanza podría verse cumplida ahora, ya que Hubbard es, según los rumores, el segundo candidato mejor situado para suceder a Greenspan, tras Bernanke.

El decano del MBA de Columbia es, además, un despiadado político, lo que puede ser una importante baza a su favor.

Pero a cambio, Hubbard convirtió al Consejo de Asesores Económicos en una caricatura de sí mismo.

En vez de ofrecer opciones independientes, el Consejo se transformó en un sancionador de las decisiones de Bush, Cheney y su estratega electoral Karl Rove.

La revista demócrata 'Slate' llamó a Hubbard "economista de primera; campeón de las bajadas de impuestos; señor sí, presidente".

Su influencia se hundió hasta el punto de que, en diciembre de 2002, tuvo que dejar su oficina en la Casa Blanca para irse a otro edificio, más lejos del presidente.

'Financial Times' informó de que en el bajo de la nueva sede había un locutorio telefónico, tal vez una deferencia de la Casa Blanca por si Hubbard quisiera hablar con Bush.

Ben Bernanke

En la cultura anglosajona, el cuento de 'Ricitos de Oro' juega un papel casi tan grande como 'Caperucita' en España. La historia de la niña irresponsable que destroza la casa de unos simpáticos osos mientras se come su comida y usa sus muebles forma parte del acervo de muchos niños estadounidenses.

Y ahora podría dirigir la política monetaria de la economía Nº 1.

Al menos, eso es lo que dicen los críticos de Ben Bernanke, el jefe del equipo económico de Bush, cada vez que ven que este economista de 51 años, ex miembro del Comité del Mercado Abierto de la Reserva Federal, gana puntos en la sucesión de Greenspan.

Bernanke tiene a su favor una gran capacidad de maniobra política.

Su mayor defecto es que lleva poco tiempo en Washington, y nadie sabe cómo puede reaccionar a la presión de suceder a Greenspan.

Con Bernanke al frente de la Fed, la actuación del instituto emisor se dirigiría todavía más a garantizar el crecimiento de la economía.

Eso podría implicar la multiplicación de las 'burbujas' especulativas.

Se diría que es un experto en especulaciones.

Precisamente el mote de 'Ricitos de Oro' es una burla del análisis hecho por Greenspan en los '90, en plena 'burbuja' del Nasdaq, cuando el presidente de la Reserva Federal insistía en que no pasaba nada, pese a que la economía estaba obviamente recalentada.

El resultado fue la explosión de la 'burbuja' de las tecnológicas en 2000 y la recesión de 2001.

Bernanke siempre ha dejado clara su preferencia por políticas expansivas, como cuando en 2002 alertó del peligro de deflación que, dijo, sólo podría ser contenido recurriendo a "la lógica de la máquina de imprimir billetes".

Sus críticos dicen que USA en realidad no corría tal peligro, y algunos, como el financiero y filántropo George Soros, creen que la Fed usó el espantajo de la deflación para bajar los tipos de interés más de la cuenta y ayudar a la reelección de George W. Bush.

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