El ingeniero holandés Frank Rijsberman se muestra de acuerdo. Dirige el Departamento de Agua, Saneamiento e Higiene de la Fundación Bill & Melinda Gates, y está actualmente trabajando en 2 proyectos. Con un proyecto, la fundación fomenta la construcción de letrinas en las zonas rurales y barrios marginales sin servicios de saneamiento. Con la otra, apoya proyectos de investigación mediante la concesión de subvenciones a los científicos que aportan nuevas ideas para el uso de los excrementos humanos. Dice que ha habido experimentos para convertir el excremento en una especie de microondas que puede ser utilizado como una fuente de energía.
Rijsberman dice que hay bacterias biológicas que podrían convertir los residuos en abono, habla de la posibilidad de baños que conviertan orina en agua potable. Los desechos humanos podrían ser así una mina de oro, bromea Rijsberman. En vista de lo limitado del agua como recurso mundial, tanto la Fundación Gates como la política alemana de desarrollo apoyan diversos proyectos de sanitarios secos que no utilizan agua para limpiar y separan la orina de los excrementos con el fin de que este se seque.
Otro método propuesto por la Fundación Gates en el sur de África es el uso de la orina de unas 400.000 personas para hacer fertilizantes nitrogenados en forma de polvo. Una variación similar a lo que está siendo probado por la Sociedad para la Cooperación Internacional (GIZ) en Eschborn, Alemania. Los proyectos de Alemania y de la Fundación Gates son complementarios, según el Ministerio Alemán para el Desarrollo. La importancia de esta investigación no siempre es fácil de explicar, dice Rijsberman, porque cualquier cosa que tenga que ver con los desechos humanos provoca un "factor asco".
Además, cientos de miles de personas afectadas o relacionadas con las pruebas están lejos de ser convencidas de que es una buena idea usar baños en el primer lugar. "Tenemos mucho trabajo por delante', dice Rijsberman, que sabe que puede contar con el pleno apoyo de su jefe.
Y el propio multimillonario no desaprovecha cada oportunidad que se le presenta para ejercer presión por el final de la tradicional taza de baño occidental. En abril, Gates se reunió con la canciller alemana Angela Merkel y el presidente, Christian Wulff, en Berlín. En la correspondiente conferencia de prensa dijo a los periodistas que no habían hablado de política, pero si de la idea del "baño del futuro”.