El que es hoy abogado de Diego Maradona, y del matrimonio Beatriz Salomón y de Alberto Ferriols, también participó de causas relacionadas al narcogate, swiftgate y del juicio contra Trovato, "el juez del placard".
Cúneo recordó su ingreso en Tribunales en 1979 "cuando los delitos contra el honor eran muy pocos y aquellos eran entregados a los empleados menos expertos. Hoy se concibe dentro de la misma ecuación al honor y al dinero".
Cúneo sostiene que una vez dañado el honor no hay vuelta atrás porque "te pueden calumniar y eso es mentira y muchos lo saben, pero otros se van a seguir acordando así de vos para siempre y ya no hay vuelta atrás".
El abogado confesó que años atrás presentó un proyecto de ley donde en tres días tendría que haber mediación en caso de violación del honor entre el medio y el demandante.
Cúneo narró un cuento de modo didáctico donde contaba la historia de "José", un empresario que es acusado de fraude por un periodista al que el abogado quiso llamar "Mauro" ("vaya uno a saber por qué le puse así" ironizó").
Luego de referirse a las vías legales ante la violación del honor perpetuadas por un medio de comunicación: carta de lectores, derecho a réplica, mediación, publicación de solicitada, juicio civil y juicio penal,
Cúneo explicó que en realidad ninguna de estas vías es 100% efectivas, además de ser muy caras en varios casos y de extenderse durante un largo plazo hasta que logran resolverse.
Cúneo criticó la inexistencia en el mundo del periodismo de una institución que juzgue y castigue a sus profesionales, como existe el Colegio de Abogados en el mundo del derecho, para asegurar que la profesión se realice de acuerdo a ciertas normas.
Luego, aprovechando para defender su cliente más mediático en la actualidad, Cúneo atacó a la utilización de cámaras ocultas. El abogado representa al cirujano Ferriols que fue filmado por Punto Doc teniendo un affair con un travesti. El auditorio se solidarizó con su cliente y criticaron tanto al responsable de dicha investigación, Miriam Lewin como al dueño de la productora a la que pertenece el cielo, Mario Pergolini. Para Cúneo, muchos delitos que son filmados por cámaras ocultas están inducidos por los mismos realizadores de las mismas quienes además editan los informes a su antojo y desvirtúan los hechos.
El auditorio lo ovacionó, al parecer, olvidando su pasado en causas muy intrincadas vinculadas al poder. Pero Cúneo se equivoca y una vez que el honor ha sido violado es posible recuperarlo. Él es la prueba más sobresaliente de este hecho y la desmemoria de alguno así lo permite.