El diario La Prensa, cuyo difusión es mínima acapara el 16 % de la superficie publicada de avisos, segundo detrás de Página/12. Y casi lo mismo que lo que reciben juntos los dos grandes diarios nacionales, La Nación y Clarín. Entre La Prensa y Página/12 venden alrededor de 10.000, pero reciben casi el 50% del centrimetraje total que se publica en diarios.
Hace tres meses, el Gobierno a través de un empresario periodístico que hizo las veces de intermediario ofreció a NOTICIAS un importante paquete publicitario, a cambio de morigerar su postura crítica. La negativa hizo que el jefe de Gabinete calificara a la revista como "irrrecuperable". La escasa inversión publicitaria del Gobierno en el segmento de revistas, es acaparado por las de menor tiraje y de mayor simpatía con el oficialismo. Para Néstor Kirchner y Alberto Fernández "la mejor revista política es Debate", cuyo ex director Héctor Timerman acaba de ser designado cónsul en Nueva York. El actual director, Marcelo Capurro, quien califica a su revista como "oficialista crítica", asegura que en 68 ediciones el Gobierno sólo les colocó cuatro avisos.
NOTICIAS solicitó por escrito a Enrique "Pepe" Albistur, secretario de Medios, un informe completo sobre la inversión publicitaria oficial. Albistur cumplió a la letra con la "doctrina Núñez" de los funcionarios de comunicación de este gobierno: no comunican. Por caso, el vocero presidencial Miguel Núñez hace meses que está callado. ¿Qué dijo Albistur? Vía sus secretarias, secretarios y asesores varios (hasta tiene un funcionario "sushi" que respondía a Antonio de la Rúa) mandó a decir que sí, que tal vez, que mañana... A la semana siguiente, alegó que el informe "estaba viniendo" de la Agencia oficial Télam. A la tercera semana, un asesor externo de Albistur se sinceró: "Si da esa información, Alberto Fernández lo mata....".
NOTICIAS también se comunicó con la Jefatura de Gabinete, de la cual depende Albistur, pero Fernández ni siquiera respondió. En cambio, frecuentadores de despachos oficiales confiaron a esta revista que en esas dependencias se buscaba con fruición el modo de que pudiera abortarse la nota que usted está leyendo. ¿Cómo pensaban hacerlo?
Tal vez Albistur confiaba en su buena suerte.
La misma que lo tocó en 1991 cuando Carlos Grosso le entregó la concesión de pantallas municipales, que lo llevó a tener la fortuna más grande del actual gabinete. En su concepción peronista de la comunicación –en 1983 tenía un dos ambientes, hoy hasta es dueño de un teatro-, a Albistur le resulta natural creer que todo tiene precio.
Quejas. En principio, el Gobierno estiró los plazos y evitó hasta hoy dar los números que revelarían cómo beneficia a unos pocos y discrimina a muchos. Esa actitud no sólo puede dar lugar a negocios turbios por parte de los funcionarios que manejan esas cifras millonarias, también condicionan la libertad de prensa. Por fin, algunas asociaciones empresarias comenzaron a elevar la voz.
Si los sindicatos y las asociaciones que dicen defender a los periodistas nada han dicho hasta ahora de los atropellos oficiales con aprietes, los empresarios han decidido dar un pequeño paso porque el bolsillo se los exige. Los más enérgicos fueron los integrantes de la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (ADIRA) que denunciaron la discriminación oficial: " El Estado nacional está en todas partes...pero publicita en Buenos Aires", escribieron en la solicitada que apareció una semana atrás. Esos empresarios manejan números contundentes.
Por cada 10 avisos oficiales que se publican en los diarios capitalinos, sólo uno llega a los diarios del interior. Si el gobierno quisiera llegar a todos los argentinos, debería pautar en ellos. El 90% de los lectores del interior, sólo leen los diarios locales. ¿Qué busca la publicidad oficial? ¿Informar a la mayoría de la población o sólo pagarle a un sector de la prensa para que exagere sus virtudes?
La Asociación de Empresas Periodísticas Argentinas (ADEPA) también elevó su queja porque en medio de un debate en el Congreso el senador oficialista Jorge Yoma elevó a la categoría de "subsidio" a la publicidad oficial. En un comunicado con su mesura habitual, ADEPA advirtió: "Si algún político o gobernante desnaturalizara su quehacer asignando arbitrariamente la publicidad oficial para favorecer a los amigos o perjudicar a los menos complacientes, se trataría de una desviación que debería ser corregida".
Esta semana, NOTICIAS se comunicó con un funcionario de ADEPA para preguntarle por qué habían esperado tanto para dar a conocer su parecer sobre algo que ya se vislumbraba meses atrás. Con la misma prosa que redactan sus comunicados, el ejecutivo metaforizó: "´Tenemos muchos asociados, incluso la empresa donde usted trabaja está asociada a ADEPA. Somos un avión que está dando vueltas para aterrizar, esperando el momento justo, no podemos arriesgar el pasaje...".
Pero algo está cambiando en los empresarios de medios. A la cena anual de ADEPA esta vez no fue invitado un funcionario sino la principal figura opositora y habitual denunciante de los atropellos a la prensa, Elisa Carrió. El método de enviar mensajes al gobierno invitando a disertar a Carrió no es original.