En Argentina, desde la semana epidemiológica 31 del 2019, es decir desde el 28 de julio del año pasado, hasta el 10 de febrero de este año se registraron 465 casos, de los cuales 159 son sin antecedentes de viaje y el resto con antecedente de viaje a zonas con circulación viral, según el Boletín Epidemiológico Nacional N° 486.
La prevención y el control, tanto del insecto como de la enfermedad, deben abordarse desde dos frentes distintos. Por un lado desde el individuo, quien es responsable de tomar medidas de control y prevención dentro de su vivienda y su peridomicilio o traspatio, y por otro lado desde el estado, quien puede adoptar medidas proactivas de concientización, educación, prevención en la sociedad y realizar el control con personal capacitado en sitios públicos, para evitar la propagación del mosquito y, también, prevenir la enfermedad en la comunidad.
“El mosquito vector se desarrolla en un ámbito privado intra y peridomiciliario, en cercanía del ser humano. Por eso, es importante que cada individuo personalmente adopte medidas proactivas durante todo el año, específicamente en la eliminación de recipientes y criaderos“ explica Marcelo Hoyos, Gerente Técnico de Higiene Ambiental de BASF.
“El estado sí puede actuar en sitios públicos como plazas, parques, clubs municipales, escuelas públicas, corredores aeróbicos, cementerios, terminales de transporte público y hospitales, pero la prevención también depende de cada uno de nosotros“, agrega.
Tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevención tiene que ver con “programas proactivos que deben estar planificados y articulados con instituciones público-privados. Por eso, es importante contribuir con estrategias planificadas durante el año, y no con acciones puntuales reactivas en épocas estivales o cuando aparecen mosquitos y/o casos de Dengue.
“El diagnóstico entomológico para detectar Aedes en una comuna debería realizarse en otoño y primavera, principalmente en zonas endémicas de Dengue y de Aedes aegypti, o sea antes que se registren los casos de Dengue y que los adultos alcancen poblaciones incontrolables con ciclos biológicos muy breves y donde la eficacia es muy limitada. Los insecticidas y larvicidas son mucho más efectivos cuando las poblaciones de mosquitos son bajas“, afirma Hoyos.
Por otro lado, “los equipos del estado deben estar altamente capacitados para poder detectar la presencia temprana de larvas o incluso huevos. Así se podrán construir índices larvarios y llegar a elaborar un mapa de riesgo que permitan administrar los recursos del estado y poder implementar las estrategias culturales, físicas y químicas cuando correspondan y de manera segura“, comenta.
Existen lugares preferidos donde se desarrollan los insectos y formas de combatirlos una de ellas, es aplicar estrategias químicas de la compañía usando insecticidas residuales, en criaderos potenciales, sitios donde pernoctan o se protegen los adultos del calor, frío, luz y viento.
Estos productos son de uso profesional y deben ser aplicados por una empresa de control habilitada o personal del estado habilitado. Son elemento de baja toxicidad, no tienen olor y permanecen activos controlando adultos por varias semanas. Por cierto su uso está descripto en las guías de la OMS.