En el mismo sentido se expresó, María Alejandra Celiz, desarrollista técnica de mercado de Córdoba en BASF. “Considero que la mujer está cada vez más involucrada en el agro y ha logrado ir haciéndose un espacio dentro el rubro”, remarcó
Por su parte, Ana Soledad Seoane, representante técnico de ventas de semillas Credenz en BASF, cuenta que “el número de mujeres aumentó en los últimos años”. En la misma sintonía, Vanina Ledesma, desarrollista técnica de mercado de NEA en BASF, agrega: “hay muchas más chicas estudiando agronomía y en el campo se ven muchas más y cada vez más jóvenes”.
El camino no fue fácil y muchas se encontraron con barreras en su carrera hacia convertirse en profesionales del agro. “Fue difícil ya que es un ambiente masculino en su gran mayoría. Me ha pasado de vivir situaciones donde si yo decía algo lo tenía que demostrar, en cambio si lo decía un hombre no había tanta duda”, reconoce Ledesma.
Por su parte, Natalia Maliani, Ing. Agrónoma y docente, nunca se sintió discriminada en el campo por ser mujer, aunque luego de leer y escuchar cuestiones relacionadas con el
género, pudo identificar barreras que tuvo que atravesar. “Aunque ahora sí me doy cuenta de que muchas veces me la hicieron difícil, siempre lo vi como desafíos que afrontar”, señala.
La Ing. Agrónoma y asesora para el desarrollo de nuevas tecnologías, María José Galdeano, agrega que existen muchos trabajos en el campo para los que se prefieren perfiles masculinos. “El trabajo rural tiene enormes posibilidades para todos. El desafío está en fortalecer el sistema social para dar sustentabilidad a las organizaciones y generar así espirales de innovación y creatividad”, señala.
Para cambiar el panorama actual y derribar las construcciones o los estereotipos culturales que todavía existen, Ledesma enfatiza en la importancia de promover y visibilizar el trabajo del campo en las escuelas y universidades. “No hay mucha información y las chicas más jóvenes no tienen tan claro cómo es el trabajo. Es importante contar experiencias, explicar que es desafiante pero no imposible y trabajar para incentivar a más mujeres y promover puestos técnicos”, concluye. Son experiencias de vida que bien pueden repetirse a diarios en cualquier región de la Argentina.