ver más
POD 4 _336x280_violeta

La pandemia no perdona ni al Gauchito Gil en Corrientes

Los festejos que se realizan cada 8 de enero en el santuario de la ciudad de Mercedes serán virtuales. Para ese día el intendente, Diego Caram, decretó asueto. Los clásicos fuegos artificiales que se verán por internet. También habrá un misa en la parroquia del lugar. Mezcla de fe católica y mística pagana que lleva años de convivencia.

Cada año en la primera semana de enero se recuerda la muerte del Gauchito Gil. Los fieles peregrinan, como si fuera la Meca, hasta el histórico santuario ubicado en el cruce de las rutas 119 y 123, en Mercedes, provincia de Corrientes.

La multitudinaria celebración que convoca anualmente a decenas de miles de fieles provenientes de todo el país y de países limítrofes, será virtual

Según lo anunciado por el intendente Diego Caram, quien detalló que el próximo ocho de enero, la Comisión Predio Cruz Gil, realizará un espectáculo de fuegos artificiales en la zona del santuario que será transmitido por Internet.

Además, agregó que “a las seis se celebrará una misa organizada por la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes”, de la que también se podrá participar de modo online. por esa razón  el jefe comunal dispuso también asueto municipal “con el objeto de minimizar la circulación y aglomeración de personas”.

Tras pedir el cierre total o parcial de los comercios, el jefe comunal señaló que “en forma conjunta debemos lograr la menor circulación de personas y el menor impacto en la salud de nuestros ciudadanos”.

A todo esto vale preguntarse quién fue el Gauchito Gil

Se sabe poco de, Antonio Mamerto Gil Núñez. Nació en Pay Ubre, cerca de Mercedes, en la provincia de Corrientes. Fue en algún momento del siglo XIX. Para algunos, era un cuatrero, un gaucho indomable, un fugitivo culpable de todos los delitos sin resolver. Para otros, “Robin Hood”, gaucho justiciero, vengador de paisanos.

La voces populares dicen que lo condenaron por desertor, en la época de las guerras entre colorados y celestes. Tal vez lo fusilaron, o lo degollaron y lo dejaron colgado por los pies de un algarrobo, nada claro.

Cuentan místicas historias que antes de morir, le dijo al sargento que lo ejecutaría: “No me mates, que te va a llegar una carta que dice que soy inocente”. El verdugo respondió: “No te vas a salvar” y el Gauchito dijo: “Cuando llegue la carta vas a recibir la noticia de que tu hijo está enfermo y morirá; rezá en mi nombre y tu hijo se va a salvar”. Después de matarlo, el sargento volvió a su casa y encontró a su hijo enfermo. Rezó por él al Gauchito Gil y su nene se curó. Desde entonces, el lugar donde murió se convirtió en santuario de peregrinación.

Allí, año a año miles de personas se acercan para rendirle homenaje y dejar sus ofrendas: oraciones, velas y cintas rojas. Pero no es el único templo. Los devotos fieles del Gauchito Gil ya diseminaron otros miles de santuarios por las rutas del país, desde Jujuy hasta Ushuaia. Incluidas algunas plazas de la rica ciudad de Buenos Aires. Lo cierto es que por el coronavirus los fieles en 2020, rezarán sin más vueltas, de manera virtual como buenos creyentes y devotos apasionados.

Más Leídas

Seguí Leyendo