Actualmente la sociedad sigue acostumbrada a una forma de enseñanza que se aplica desde hace 100 años, donde los alumnos reciben de forma pasiva la información de los docentes y las clases están agrupadas en torno a ideales.
Según la Comunidad de la Organización Abierta Opensource.com, los jóvenes de hoy son capaces de establecer de manera colaborativa los planes de estudio, vinculando las tareas con proyectos y contextos que trascienden el aula, metodologías similares a las que se implementan en las organizaciones con cultura abierta. Es decir, la educación en el siglo XXI debería basarse en una cultura abierta, centrada en la cocreación, colaboración, diversidad y horizontalidad.
En este contexto, Jim Whitehurst, ex CEO de Red Hat y actual Presidente de IBM, junto con la Comunidad Abierta, realizaron una guía para ayudar a los educadores a aprovechar los beneficios que trae diseñar escuelas sobre principios abiertos. Allí brindan consejos para crear organizaciones educativas más “transparentes y adaptables”, características esenciales para seguir funcionando durante la cuarentena.
Dentro de las recomendaciones, se destaca la importancia de la colaboración de los alumnos en el programa de estudios. Además, tratar las aulas como si fueran organizaciones abiertas movidas por temas convocantes.
Por otro lado, los profesores también son un aspecto a tener en cuenta. En situaciones de crisis es muy importante la participación de todos los miembros de los equipos.
Por eso, implementar reuniones virtuales colaborativas de trabajo con todo el cuerpo docente es una práctica que permitirá una mayor transparencia entre los profesores, quienes podrían compartir con sus pares experiencias dentro del aula, metodologías que funcionaron, y abordajes pedagógicos que no.
“Una organización abierta se basa en un feedback constructivo y horizontal, donde los proyectos se desarrollan sobre las ideas de todos, en un contexto propicio para que florezcan las mejores propuestas". Asegura, Jorge Payró, Director General de Ventas de Red Hat Argentina.
El ejecutivo explica que "si se traslada este enfoque a la educación, se fomentaría el entusiasmo y la predisposición hacia las tareas diarias, porque los estudiantes se sentirían protagonistas del cambio”.