La entidad entiende que "la expansión de la actividad, la reducción de la pobreza y la corrección del déficit fiscal, para ser sostenibles, requieren de la existencia de un sector privado dinámico y moderno, lo que difícilmente se logrará si se siguen incrementando las cargas que sobre él recaen con el riesgo adicional de generar algún grado de éxodo tributario a jurisdicciones con un tratamiento más favorable".
La organización empresaria señala que "la reducción del desequilibrio fiscal demanda una paulatina baja del gasto público, a través de la supresión de ineficiencias varias y de una progresiva sustitución de los programas de asistencia –muy necesarios en la emergencia– por empleo privado genuino".
Agrega que "en materia de ingresos fiscales se requiere una reforma tributaria integral que consolide la progresividad del sistema, resuelva su extrema complejidad, provoque la disminución sustancial de la informalidad –que constituye una competencia desleal para los que sí cumplen con sus obligaciones–, incentive la inversión, promueva la creación y el desarrollo de empresas y armonice asimetrías territoriales y de dimensión".
Por último, la cámara coincide que, "tal como se menciona en los fundamentos del proyecto, atravesamos una crisis de envergadura, provocada por la pandemia de coronavirus y las restricciones asociadas, que se suman a un virtual estancamiento de casi una década. Pero a la vez advierte que no debe olvidarse que nuestro país tiene una larga tradición en impuestos nacidos en la emergencia, casi siempre distorsivos, que acaban por perpetuarse, incrementando el cada vez más alto costo argentino”.
Por todo lo anterior, la Cámara Argentina de Comercio expresa su preocupación por la iniciativa y aboga por que "se encuentren otros caminos para la necesaria consolidación fiscal, en beneficio de la inversión, la generación de empleo y el progreso económico y social del conjunto de la Nación".