Silvio Pederiva, especialista en Cuidados Paliativos y directos Médico de CCP Baires, el primer hospice privado de la Argentina explica. “Cuando el paciente se encuentran en etapas avanzadas de una enfermedad terminal o una enfermedad amenazante para la vida (EAV), sin expectativas de curación ni de rehabilitación, la internación en un centro hospitalario preparado para asistir a pacientes agudos puede ser contraproducente tanto para el paciente como para su familia".
Según la OMS, anualmente unos 40 millones de personas necesitan cuidados paliativos a nivel mundial; sin embargo, solo el 14% recibe dicha atención. La mayoría de los adultos que los necesitan padecen enfermedades cardiovasculares (38,5%), cáncer (34%), afecciones respiratorias crónicas (10,3%), VIH/SIDA (5,7%) y diabetes (4,6%).
“Cada vez hay más evidencia de que los pacientes con estos diagnósticos se benefician con un acompañamiento o asistencia de cuidados paliativos desde el comienzo de una enfermedad terminal o una enfermedad amenazante para la vida, acompañando al tratamiento del oncólogo o de otros especialistas cualquiera sea la evolución del paciente". Reconoce el profesional
Pederiva agrega, "la importancia radica en que los pacientes tendrán un abordaje más integral y holístico centrado en la persona y en su cuidado priorizando la calidad de vida que es personalísima y que cada vez cobra más preponderancia cuando se habla de salud”.
El modelo que ofrece CCP Baires surge a finales de los años 60 en Inglaterra, cuando se el plantea un nuevo paradigma en la atención de los pacientes con enfermedades crónicas progresivas o terminales, paradigma que cambia el “No hay nada más que se pueda hacer” por el “Hay mucho más por hacer”, y que se basa en los llamados cuidados paliativos, que ofrecen un sistema de apoyo a los pacientes (y a sus familias) que los ayuda a vivir tan activamente como sea posible. Sin embargo, es muy reducido el porcentaje de pacientes que acceden a esa atención.
Un estudio realizado en hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires encontró que unas 60.000 personas se beneficiarían con los cuidados paliativos, pero menos del 10% recibe algún tipo de asistencia de este tipo.
Resulta evidente que, al margen de las cuestiones económicas, falta avanzar en la toma de conciencia sobre como acompañar a pacientes con enfermedades que no dan posibilidades de reversión.