Las relacionadas a cuestiones que se originan directa o indirectamente de decisiones de la propia política económica del país: la dinámica exportadora e importadora, la deuda externa y las variaciones de las reservas internacionales. Estas últimas, por su parte, constituyen el índice de resiliencia externa (IREX).
De esta forma, el IFEX deriva tanto de variables que no maneja el país como aquellas que están influidas directamente por lo que hace la Argentina.
En líneas generales ios indicadores fijados en un rango de 0 a 100 precisan que Índice de Fragilidad Externa (IFEX) es mayor cuanto más cerca esté del tope. Como ejemplo se toma la fragilidad externa de Argentina a los shocks externos, y la mayor posibilidad de sufrir una crisis cambiaria o de balance de pagos. El peor índice de se alcanzó en 1989.
La universidad del Salvador en su trabajo destacó que el Índice de Resiliencia Externa (IREX): Describe una escenario opuesto, cuando más cerca de 100 mayor es la capacidad del país para hacer frente a los eventos negativos de la economía internacional.
De acuerdo con un estudio que presentó en el año 2019 el Índice de Resiliencia Externa (IREX) fue de 49 puntos, uno de los peores registros de la historia. Sólo fueron más bajos los de los años 1982-1983 de acuerdo con una estudio que presentó la casa de altos estudios (crisis deuda externa), 1987, 1989 y 1991 (crisis del Plan Austral e hiperinflación), 2002 (crisis de la Convertibilidad y default) y el año 2018.
Los estudios sugieren que los problemas de crisis cambiarias y de deuda de los últimos años no fueron peor porque la última década fue la mejor de la economía mundial desde los años 50, con altos términos de intercambio, bajas tasas de interés internacional y sostenido crecimiento de nuestros socios comerciales.
El problema de la Argentina radicó en su persistente incapacidad para gestionar la macroeconomía, que reduce su resiliencia ante los shocks exógenos.
En este marco, la crisis de la economía mundial del corriente año debería empeorar el indicador, a pesar de los esfuerzos del gobierno por mitigar sus daños, reconoce la USAL