+ Impulsar la optimización de recursos, de personal y presupuesto; el fomento del trabajo en equipo y el espíritu solidario, por sobre la competencia y la “blame culture”; y la creación de un adecuado sistema de recompensas, que premia el éxito sin diluir las responsabilidades.
+ Las metodologías ágiles posibilitan la adopción de nuevas tecnologías y viceversa. En términos tecnológicos, plataformas de contenedores como Kubernetes resultan estratégicas, porque simplifican el desarrollo de aplicaciones, facilitan la automatización de procesos y dan ventajas en términos de eficiencia, escala y actualización.
+ En un modelo básico de trabajo en plena era digital: se diseña una idea, se la desarrolla y pone rápido en funcionamiento, para luego adaptarla y evolucionarla a medida de las necesidades del cliente. “No es solamente desarrollar la solución más rápido, sino ir modificándola interativamente a medida que se recibe el feedback sobre esa funcionalidad de parte de los clientes”.
+ Para evitar perder la batalla frente a las compañías disruptivas, las empresas tradicionales deben transformarse para tener un espíritu más digital y ágil, trabajando solidariamente en las tres dimensiones que plantean la tecnología, los procesos y la cultura. Asegura Sinelnicof.