Luego, él aborda un problema central en toda estructura familiar: el triple rol, a veces contradictorio, de empresario / socio / familiar.
Frente al inconveniente, muchos prefieren mantenerse como "quioscos" antes que crecer como empresas.
Otros fundadores, al llegar al final, eligen 'profesionalizar' toda la gestión, dejando a la familia exclusivamente como beneficiarios de la rentabilidad posible. Entre ambos extremos, hay una gama apreciable de claroscuros.
Hay 2 preguntas cuya respuestas condicionan todo:
> ¿Cuál es el margen de ineficiencia que está dispuesto a tolerar una sociedad familiar, de parte de algunos de sus integrantes?
> ¿Cuáles son los atributos compensatorios de su posible ineficiencia que aportará ese integrante de la sociedad?
Básicamente Dodero intenta, aunque no lo plantea en forma explícita, exponer un modelo de resolución de conflictos, el impedimento frecuente para la prosperidad de las empresas familiares.
Y un consejo: prohibido conceder la gestión de una empresa familiar a una persona cuyo único mérito resulte su condición de heredero. Si no se encuentra preparada para la gestión del negocio, esa persona pondrá en riesgo el presente y no habrá futuro.