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¿Tu "influencer" de confianza tiene título médico? Uno de cada dos adultos busca información de salud en redes

Un estudio de Pew Research revela que el 52% de los jóvenes consulta a influencers antes que al consultorio. El 60% de sus referentes no tiene título.

Cuatro de cada diez adultos estadounidenses dicen obtener información de salud y bienestar de influencers de redes sociales o podcasts. Entre los menores de 50 años, esa proporción sube al 50%. Entre los de 18 a 29 años, alcanza el 52%.

Quienes no tienen seguro de salud llegan al 53%, casi 15 puntos por encima de quienes sí están asegurados.

Ese último dato es especialmente significativo, las personas con menos acceso a atención médica formal son precisamente las que más recurren a los influencers como fuente de información sanitaria.

Quiénes son estos influencers: la mayoría no son médicos

Pew analizó los perfiles de 6.828 influencers con más de 100.000 seguidores en Instagram, TikTok o YouTube que publican contenido de salud y bienestar regularmente.

Solo el 41% menciona alguna credencial de profesional de la salud en su bio. Y dentro de ese 41%, la definición es amplia. Incluye médicos convencionales, pero también quiroprácticos, naturopatas, terapeutas de medicina alternativa y nutricionistas sin certificación formal.

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Solo el 41% menciona alguna credencial de profesional de la salud en su bio.

La mayoría de quienes le dicen a millones de personas qué comer, cómo ejercitarse, qué suplementos tomar o cómo manejar su salud mental no son profesionales de la salud en ningún sentido formal.

Mujeres dominan en cantidad, hombres en autoridad médica percibida

El 64% de los influencers de salud son mujeres. Eso replica la dinámica del consumo de salud en general. Las mujeres toman la mayoría de las decisiones de salud en los hogares estadounidenses y también producen la mayor parte del contenido.

Pero la forma en que hombres y mujeres construyen su autoridad es diferente.

Las mujeres usan su rol de madres como credencial de expertise. El 17% se describe como "mamá" o "madre" en alguna variante, muchas veces conectando esa identidad con un tema específico ("mamá con ADHD", "mamá de niño con autismo").

Los hombres, en cambio, son más propensos a presentarse como médicos convencionales. El 25% de los influencers hombres menciona ser profesional de medicina convencional, contra el 14% de las mujeres.

Y cuando se mira quiénes tienen más de un millón de seguidores, el subgrupo más influyente, los hombres representan el 46%, significativamente más que su proporción general del 34%.

Dónde están: Instagram domina, TikTok crece, YouTube es para los más comprometidos

El 86% de los influencers de salud tiene cuenta en Instagram. El 62% en TikTok. El 45% en YouTube. Las redes de imagen y video dominan porque el contenido de salud es intrínsecamente visual, como el antes y después, la demostración del ejercicio, el unboxing del suplemento.

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Lo que diferencia a estos influencers de los de noticias, donde el 85% está en X, es que el contenido de salud no necesita el ciclo de la actualidad.

Una rutina de ejercicios, una receta de dieta o una técnica de manejo del estrés tiene vida mucho más larga que un tuit sobre política. Instagram y TikTok son el ecosistema natural para ese tipo de contenido.

El promedio de plataformas por influencer es de solo dos, lo que sugiere que la mayoría elige concentrar su audiencia en uno o dos canales en lugar de dispersarse.

Por qué la gente los sigue: no buscan reemplazar al médico, buscan complementarlo

El estudio preguntó a quienes consumen contenido de influencers de salud por qué lo hacen. La razón principal, mencionada como "razón importante" por el 41%, es querer hacer un cambio en su salud o estilo de vida.

Después aparece el entretenimiento (24%), escuchar perspectivas de personas con creencias o experiencias similares (21%), y en último lugar, aprender cosas que no quieren preguntarle a su médico (14%).

El dato sobre cómo llegan a ese contenido dice que el 67% dice que mayormente lo encuentra porque se lo cruza, no porque lo busque. Solo el 33% activamente busca información de salud en influencers. Es el scroll, no la consulta deliberada.

¿Confían en lo que ven? La mayoría, a medias

El nivel de confianza en la información que proveen estos influencers es mayoritariamente moderado. Solo el 10% dice confiar en toda o la mayor parte de esa información. El 65% dice confiar en "algo" de ella. El 24% dice confiar en poco o nada.

El 36% de los mayores de 65 años que consume este contenido dice confiar en poco o nada de él.

Los más jóvenes son más receptivos, aunque no crédulos.

La mayoría no trata a los influencers como autoridades médicas sino como fuentes de ideas, perspectivas y orientación inicial que luego validan o descartan con otras fuentes.

Qué efectos produce en quienes los siguen

El 54% de los consumidores de este contenido dice que los influencers los ayudaron a entender mejor cómo estar saludables. Solo el 12% dice que los hizo sentir más confundidos. El 34% dice que no generó mucha diferencia.

Pero hay un efecto secundario que merece atención. El 26% dice que la información de los influencers los hace sentir más preocupados por su salud. Entre los 18 y 29 años, ese número sube al 36%. Solo el 22% dice sentirse menos preocupado.

Eso no es necesariamente negativo, la preocupación puede motivar comportamientos saludables, pero sí sugiere que una parte importante del contenido de salud en redes amplifica la ansiedad sobre la enfermedad, el peso, el envejecimiento o los síntomas.

El modelo de negocio de muchos influencers de salud depende de crear una necesidad y luego ofrecer un producto o un programa para satisfacerla.

Los temas más frecuentes: fitness y pérdida de peso primero, salud mental en auge

El 44% de los consumidores de este contenido dice escuchar sobre fitness "frecuentemente". El 37% sobre pérdida de peso. El 34% sobre belleza y apariencia personal. La salud mental aparece en cuarto lugar, con el 32%.

La salud mental tiene una distribución etaria donde el 39% de los 18 a 29 años dice escuchar sobre ese tema frecuentemente, contra el 21% de los mayores de 65.

Eso refleja tanto el cambio generacional en la disposición a hablar de salud mental como la prevalencia de ese contenido en las plataformas que usan los jóvenes.

Lo que el estudio revela sobre un cambio más profundo

El sistema médico formal sigue siendo la primera fuente de información de salud para la mayoría de los adultos. Pero para casi la mitad de los menores de 50 años, los influencers ya son una fuente complementaria que moldea creencias, actitudes y comportamientos de salud.

El problema no es que la gente use esas fuentes, es que las credenciales de quienes las proveen son opacas, la confianza es moderada pero no crítica, y el contenido que más genera engagement no siempre coincide con la mejor evidencia disponible.

Que el 16% de los influencers más populares en salud no incluya ninguna credencial en su perfil, y que el 59% no sea profesional médico de ningún tipo, no convierte automáticamente su contenido en peligroso.

Pero sí convierte en urgente la pregunta de qué responsabilidad tienen las plataformas, los reguladores y los propios influencers sobre cómo se presenta esa información al público que la consume.

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