Para ello, voluntarios participaron de simulaciones inmersivas mediante plataformas de realidad virtual con movimiento, capaces de reproducir aceleraciones, inclinaciones, giros y sacudidas similares a las que podrían producirse durante un vuelo real.
Cada participante realizó distintos recorridos virtuales inspirados en un trayecto entre el centro de San Francisco y la isla de Alcatraz, una ruta elegida por sus características urbanas y su potencial aplicación futura para este tipo de transporte.
¿Por qué la NASA considera clave estudiar los taxis aéreos?
Los taxis aéreos forman parte de una nueva generación de aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical, conocidas internacionalmente como eVTOL.
A diferencia de un helicóptero tradicional, estos vehículos buscan ofrecer vuelos más silenciosos, con menores emisiones y costos operativos reducidos para conectar distintos puntos de una ciudad en pocos minutos.
Diversas empresas como Joby Aviation, Archer Aviation, Beta Technologies y Vertical Aerospace trabajan actualmente en modelos comerciales, mientras organismos reguladores como la Administración Federal de Aviación (FAA) avanzan en los procesos de certificación.
Sin embargo, la aceptación pública sigue siendo uno de los principales desafíos para que esta tecnología pueda expandirse.
La NASA considera que conocer los límites de comodidad de los pasajeros permitirá diseñar aeronaves más eficientes y operaciones de vuelo que inspiren mayor confianza.
NASA y taxis: ¿Qué movimientos generan más incomodidad durante el vuelo?
Durante las pruebas, los investigadores sometieron a los voluntarios a distintos niveles de movimientos bruscos para evaluar sus reacciones.
Entre ellos se analizaron:
- Cambios rápidos de inclinación.
- Movimientos laterales.
- Rotaciones repentinas.
- Aceleraciones y desaceleraciones intensas.
- Maniobras similares a las producidas por ráfagas de viento o aterrizajes exigentes.
Después de cada simulación, los participantes calificaron la experiencia utilizando una escala de percepción de comodidad.
Los resultados permitieron identificar que incluso movimientos moderados pueden afectar significativamente la sensación de bienestar de algunos pasajeros, mientras que otros presentan una tolerancia considerablemente mayor.
Con esa información, los especialistas desarrollaron modelos predictivos capaces de estimar qué tipo de maniobras reducen la intención de volver a utilizar un taxi aéreo.
¿Qué impacto tendrá este estudio de la NASA sobre los futuros taxis aéreos?
Los datos obtenidos no quedarán únicamente en el ámbito académico. La NASA planea compartir estos modelos con fabricantes y desarrolladores para que puedan incorporarlos durante el diseño de nuevas aeronaves.
El objetivo consiste en minimizar los movimientos que generan mayor incomodidad sin comprometer la seguridad ni la eficiencia operativa.
Esto podría traducirse en mejoras sobre distintos aspectos:
- Sistemas automáticos de control de vuelo.
- Software de estabilización.
- Algoritmos de navegación.
- Diseño estructural de las cabinas.
- Planificación de rutas más suaves.
Según explicó Curtis Hanson, investigador principal del proyecto, la agencia comenzó a establecer los primeros umbrales de tolerancia que servirán como referencia para el desarrollo de la industria.
NASA y taxis: La movilidad aérea urbana acelera en todo el mundo
La consultora Morgan Stanley estima que el mercado global de movilidad aérea urbana podría alcanzar cientos de miles de millones de dólares hacia mediados de siglo, impulsado por avances tecnológicos y la necesidad de descongestionar el tránsito en grandes ciudades.
Mientras tanto, la NASA trabaja junto con organismos públicos y empresas privadas para desarrollar estándares que permitan integrar estas aeronaves al espacio aéreo convencional.
La investigación sobre comodidad se suma a otros proyectos relacionados con seguridad, gestión del tráfico aéreo, automatización y certificación.