Según los ambientalistas la zona Can 100 fue identificada en 2014 por científicos marinos designados por el ministerio de Ambiente, como candidata a ser área marina protegida por su relevancia para los ecosistemas marinos y para la conservación de la biodiversidad. Según los ambientalistas la zona Can 100 fue identificada en 2014 por científicos marinos designados por el ministerio de Ambiente, como candidata a ser área marina protegida por su relevancia para los ecosistemas marinos y para la conservación de la biodiversidad.
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Greenpeace alerta sobre posibles derrames
“No hay manera de llevar a cabo esta actividad y a su vez proteger el mar, es una contradicción”, resumió Vueso sobre la imposibilidad de reducir el impacto una vez iniciada las perforaciones, cuya profundidad superaría los 4 mil metros, y acusó: “Si hay petroleras, habrá derrames en el futuro”.
En ese orden enfatizó: “tenemos que frenar la expansión de la frontera. Todavía no inició la perforación, estamos a tiempo porque las consecuencias serían irreversibles para la flora y fauna marítima, pero también para las playas y las comunidades que viven de ellas”.
El modelo que usa Greenpeace
Considera que origen estará en el bloque Can 100 y de acuerdo a la información del mencionado estudio, “un derrame de 990 barriles de petróleo, los cuales se descargan en el lapso de 2 horas, se dispersaría durante 672 horas (28 días). El evento modelado inicia el 18 de abril de 2020 a las 03.00 AM GMT, y finaliza la descarga a las 05.00 AM de ese mismo día. El petróleo llegaría a las costas de Buenos Aires en 11 días e incluso se extendería hasta las costas uruguayas en 21 días”, detallan desde la organización.
Al finalizar el modelo, tras 28 días, del total derramado, el 3.5% se dispersó naturalmente; el 1,5% se sedimentó en el fondo marino, el 65,2% se evaporó; el 26% permaneció en superficie y el 4,1% del total se encuentra en playas (0,2% en la costa de la provincia de Buenos Aires y 3,9% en la costa de la República Oriental del Uruguay).
La estadística muestra que ante eventos similares, las tareas de contención y recuperación solo logran que entre un 10 y 15 % del volumen total vertido sea recuperado.
“No tiene sentido abrir una nueva frontera de explotación petrolera en medio de la crisis climática que estamos viviendo”, sostuvo Vueso y recordó que la ciencia fue clara en el último reporte del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) presentado hace semanas: “Para combatir el cambio climático, no puede haber ninguna nueva inversión en combustibles fósiles en ningún lugar y la eliminación gradual de la infraestructura de combustibles fósiles existente debe alinearse con el objetivo de 1,5 ° C”.
En ese sentido, explicó que el Estado argentino tiene la oportunidad de dejar un legado en materia de protección ambiental y “dejar atrás la inversión en combustibles fósiles para avanzar rápidamente hacia una transición energética limpia”.
“Ahora tienen la oportunidad de ponerle un freno al avance de la industria petrolera por sobre nuestro patrimonio natural, sentando un precedente para la protección del Mar Argentino. Está en sus manos dejar un legado en materia de protección ambiental, fundamental de cara a la emergencia climática que estamos viviendo”, sostuvo la coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace.