Elon Musk quiere poner una catapulta en la Luna. Los expertos no están entusiasmados
La idea de Elon Musk parece sacada de una película de ciencia ficción, pero ya está siendo discutida por empresas espaciales y gobiernos.
La idea de Elon Musk parece sacada de una película de ciencia ficción, pero ya está siendo discutida por empresas espaciales y gobiernos.
La idea parte de un problema ya conocido. Cada lanzamiento desde la Tierra requiere enormes cantidades de combustible, infraestructura compleja y costos multimillonarios. Si parte de esa producción pudiera trasladarse a la Luna, muchos de esos obstáculos desaparecerían.
Para hacerlo, Musk viene mencionando una tecnología poco conocida fuera del mundo aeroespacial: los cañones de masa, también llamados catapultas electromagnéticas.
La propuesta consiste en usar enormes pistas equipadas con electroimanes para acelerar cargas hasta velocidades extremas y lanzarlas directamente al espacio, sin necesidad de utilizar cohetes tradicionales.
Aunque suene futurista, el principio detrás de estos sistemas es relativamente simple.
A lo largo de una pista se colocan cientos o miles de electroimanes. Cada uno se activa en el momento exacto en que pasa una plataforma metálica cargada con materiales o equipos. El resultado es una aceleración progresiva cada vez mayor.
Cuando la velocidad alcanza aproximadamente 2,4 kilómetros por segundo, suficiente para escapar de la gravedad lunar, la carga puede salir disparada hacia el espacio.
La gran ventaja es que no necesita transportar combustible para cada lanzamiento. La energía proviene de la propia infraestructura instalada en la superficie lunar.
Durante décadas los ingenieros descartaron sistemas similares para la Tierra por una razón sencilla: la atmósfera.
Un objeto acelerado a semejante velocidad atravesaría el aire con tanta violencia que probablemente se destruiría por el calor generado por la fricción.
La Luna no tiene ese problema. Prácticamente no posee atmósfera y su gravedad es apenas una sexta parte de la terrestre.
Eso reduce enormemente la energía necesaria para enviar cargas al espacio.
Por eso distintos proyectos espaciales llevan años estudiando este tipo de sistemas. China, varias startups especializadas y ahora también SpaceX mostraron interés en la idea.
El interés de Musk no se limita a mover materiales. Según Xataka, en distintas ocasiones mencionó uno de sus objetivos a largo plazo es fabricar satélites directamente fuera de la Tierra.
Eso permitiría construir infraestructuras mucho más grandes sin depender de las limitaciones de peso que imponen los lanzamientos tradicionales.
También cree que el espacio ofrece ventajas para los futuros centros de datos de inteligencia artificial.
La energía solar está disponible de forma constante y el vacío espacial ayuda a disipar el calor, uno de los principales problemas que enfrentan actualmente los sistemas de computación de gran escala.
En ese escenario, las catapultas electromagnéticas serían la forma de transportar equipos, materiales y satélites terminados sin necesidad de consumir enormes cantidades de combustible.
Lo que hoy parece una herramienta logística también podría tener otra cara.
Según explicó Xataka a partir de un reciente informe del analista especializado en seguridad espacial Andre Sonntag, la misma tecnología que podría utilizarse para transportar materiales y satélites también podría tener aplicaciones militares en el futuro.
Entre los riesgos que menciona aparecen satélites diseñados para inutilizar otros satélites, proyectiles de alta velocidad e incluso cargas militares lanzadas desde fuera de la Tierra.
Además, algunos de estos lanzamientos podrían ser más difíciles de detectar mediante los sistemas de alerta temprana utilizados actualmente.
El Tratado sobre el Espacio Exterior de las Naciones Unidas prohíbe expresamente el uso militar de cuerpos celestes como la Luna. Sin embargo, los especialistas señalan que verificar el cumplimiento de esas normas podría volverse cada vez más complejo a medida que aumente la actividad privada en el espacio.
Nada de esto va a ocurrir mañana.
Las capacidades actuales están muy lejos de permitir el lanzamiento de satélites completos mediante catapultas electromagnéticas. Las cargas que pueden manejar los sistemas existentes siguen siendo limitadas y muchos desafíos técnicos continúan sin resolverse.
Pero la dirección parece clara. Cada vez más empresas y gobiernos están estudiando cómo construir infraestructura permanente fuera de la Tierra.
Y si algún día existen fábricas en la Luna, las catapultas gigantes que hoy parecen ciencia ficción podrían convertirse en una pieza fundamental de esa economía espacial.
-------------
La revolución de Chevron: De Cristina Kirchner al RIGI de Javier Milei, negocios son negocios
Violencia de género: Lo condenaron, salió libre y ahora ella teme por su vida
River aceleró y se trae de España a su segundo refuerzo: "3,5 millones"
Argentina y la fiebre de compras online: China domina y USA corre de atrás