La NASA
Paralelamente, Musk consolida su influencia en la NASA para reorientar sus prioridades hacia Marte, alineándose con su objetivo de colonizar el planeta rojo. Tras respaldar la campaña de Donald Trump, Musk logró la nominación de su aliado Jared Isaacman, empresario y astronauta de SpaceX, como director de la NASA. Isaacman, quien invertirá en proyectos marcianos, enfrentará audiencias en el Senado por posibles conflictos de interés, dada su relación con Musk y SpaceX, contratista clave de la agencia.
La NASA, bajo presión del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) creado por Trump, replantea su programa Artemis (enfocado en la Luna) para priorizar Marte. Esto implica desviar recursos del cohete SLS de Boeing —valorado en USD 93.000 millones— hacia el desarrollo del Starship de SpaceX, aún en fase experimental. Aunque el Starship ha tenido contratiempos (como explosiones en pruebas recientes), Musk planea una misión no tripulada a Marte en 2025 y tripulada para 2029. Este cambio generó resistencia en el Congreso, donde legisladores como Ted Cruz defienden el SLS para competir con China en la carrera lunar.
La FAA, reguladora de lanzamientos espaciales, es otro frente de tensión. SpaceX acusa a la agencia de retrasar permisos para el Starship, mientras Musk busca simplificar normativas a través del DOGE. Además, la Casa Blanca evalúa recortar programas científicos de la NASA, como estudios climáticos, para financiar proyectos marcianos, lo que afectaría a contratistas como Blue Origin de Jeff Bezos.
Marte
Musk, cuyo imperio incluye Tesla y Starlink, ve en estas empresas fuentes de financiamiento para Marte. Starlink, por ejemplo, es clave para generar ingresos, mientras Tesla aportó USD 55.800 millones en acciones para su visión espacial. Sin embargo, desafíos técnicos persisten: vivir en Marte requiere resolver problemas como la producción de recursos in situ y viajes de 2-3 años, frente a la semana que toma llegar a la Luna.
Motosierra pedestre
En medio de despidos y ajustes en la NASA, empleados expresan preocupación por la transparencia del DOGE y posibles recortes. Aunque la portavoz de la NASA afirma compromiso con la "optimización de recursos", críticos advierten que cambios bruscos en Artemis podrían retrasar décadas de avances. Mientras, Musk mantiene su retórica: "La pregunta crucial es si haremos de Marte un planeta autosuficiente antes de que la civilización colapse".
Con SpaceX como líder espacial global, Musk redefine no solo la exploración cósmica, sino también la relación entre sector privado y gobiernos, desafiando límites técnicos, políticos y éticos en su cruzada multiplanetaria.
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