Solove lo explica: "Hay demasiadas empresas colectando demasiados datos para que nosotros podamos lidiar con todas ellas. Nunca entenderemos todos los riesgos de compartir datos. Aunque tuviéramos tiempo de leer cada aviso de privacidad, lo cual es imposible, de todas formas no podríamos entender lo que realmente está pasando."
El truco sucio de la IA
Acá está el peligro real: crees que compartir datos sobre el jabón que compras o las gaseosas que tomas es inofensivo. Es información inocua, pensás.
Falso.
La IA puede, sin tu conocimiento ni consentimiento, deducir tu salud, tu religión y tu política a partir de esos datos aparentemente inofensivos. Todo en segundos. Todo sin que tengas idea de qué está pasando.
Entonces, ¿a quién culpar? A vos. Por no haber entendido los riesgos al aceptar los términos que nadie lee.
La inteligencia artificial puede encontrar patrones sobre una persona a partir de información que parece irrelevante.
Cómo debería funcionar (según la historia)
Solove da un ejemplo histórico: la leche envenenada.
Hace un siglo, los fabricantes de alimentos podían hacer lo que querían. La leche se descomponía, así que la mezclaban con formaldehído para que durara más y se viera fresca. Los bebés se enfermaban. Muchos morían.
¿Qué pasó? Los gobiernos dijeron: "Basta. Regulación."
Hoy, vos vas al supermercado y elegís la marca que quieras por gusto y precio. No tenés miedo de envenenarte. ¿Por qué? Porque hay inspecciones antes de que el producto llegue al mercado. Y si algo sale mal, el fabricante es responsable. Vos podés demandarlo.
Lo mismo pasó con los autos. Eran mortales hasta que la ley exigió seguridad. Las empresas decían que la regulación mataría la innovación. Pero innovaron de todas formas: cinturones de seguridad, airbags, frenos ABS. Todas innovaciones nacidas de regulaciones.
Dice Solove: "Con privacidad, casi no hay accountability ni antes ni después de que los gobiernos lancen tecnologías. Los reguladores tienen miedo de exigir revisión antes de que se lancen. Las leyes de privacidad raramente permiten que la gente demande a las empresas."
Es decir: si una empresa te roba datos y esos datos se usan para discriminarte, no podés demandarlo. Simplemente pasó.
Con la comida envenenada podías demandar. Con un auto defectuoso podías demandar. Con tus datos siendo analizados por una IA para determinar si podés acceder a un crédito... no podés hacer nada.
Lo que SÍ podría funcionar
Hay algo que da esperanza, según Solove: algunos países ya aprobaron leyes que hace pocos años parecían imposibles.
La UE tiene el "derecho a ser olvidado" (derecho a pedir que una empresa borre tus datos). Hace años eso se consideraba "muy europeo" y "un no-starter en Estados Unidos."
Ahora está en cada ley de privacidad estatal de USA.
También hay leyes de "minimización de datos": restringen qué datos pueden recolectar las empresas y para qué. Previenen que las empresas circunventen estos límites.
Las nuevas leyes buscan limitar la recolección de información, pero los expertos piden más responsabilidad empresarial.
Lo que falta
Solove termina con una lista de lo que deberían hacer los gobiernos:
-
Responsabilidad legal: Si una empresa diseña un algoritmo de forma negligente o temeraria y causa daño, paga.
-
Revisión de tecnologías: Antes de lanzar, las empresas deberían probar y revisar sus tecnologías por privacidad y seguridad.
-
Restricciones a "dark patterns": Esos diseños que te engañan para compartir datos.
-
Protecciones integradas: Construir privacidad dentro de las tecnologías desde el inicio, no después.
La pregunta que nadie hace
Si hace 100 años la sociedad dijo "no más leche envenenada" y hace 50 años dijo "no más autos inseguros"...
La pregunta que el artículo plantea es ¿Por qué en 2026 seguimos diciéndole a la gente "vos sos responsable de leer 47 páginas de términos legales para proteger tu privacidad"?
Solove dice: es hora de que las empresas sean responsables. Como siempre debió ser.
------------
Más contenido en Urgente24
El Mundial de la cerveza: los descansos de hidratación y el nuevo negocio de FIFA
Barcelona digiere el no por Julián Álvarez y activa un fichaje impensado
En plena tormenta política, Milei se vuelve a ir de viaje al exterior: El destino
"No encuentra el rumbo": Moria Casán defenestró sin piedad a Marcelo Tinelli
Ola de calor mortal en Europa: La imagen desde el espacio que sacude a todos