Su belleza radica en que parece como detenida en el tiempo, pero no pretende ocultar su doloroso pasado de esclavitud: las raíces están a la vista, para quién quiera verlas.
Su historia está enmarcada en la explotación minera y la esclavitud pero también en la revolución, ya que fue escenario de la 'Inconfidência Mineira', un importante movimiento de la Independencia de Brasil entre 1788 y 1789.
Por otra parte, Ouro Preto fue el primer destino de Brasil considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1980. Con el mayor conjunto barroco del mundo y una de las principales regiones del 'ciclo del oro', la ciudad es un verdadero museo al aire libre.
"Precioso Oro Negro" y la revalorización de la cultura preta
Fundada a fines del siglo 18, Ouro Preto fue el punto de convergencia de los buscadores de oro y el centro de la explotación de minas auríferas en el Brasil. Se llama así porque el oro hallado tenía una capa de óxido que le dio un tono oscuro (preto).
A comienzos del siglo 19, la ciudad declinó con el agotamiento de sus minas y se generó un fuerte desplazamiento de sus habitantes, pero todavía subsisten muchas iglesias, puentes y fuentes que atestiguan su pasado de esplendor y el talento del escultor barroco Antonio Francisco Lisboa, “El Aleijadinho”.
Ouro Preto fue la capital del Estado hasta la inauguración de Belo Horizonte en 1897. Ese cambio de capital provocó una fuerte emigración de la ciudad y terminó inhibiendo el crecimiento urbano en las décadas siguientes, pero, paradójicamente, contribuyó a la preservación del Centro Histórico de Ouro Preto.
En ese momento la ciudad era vista por la élite minera como un símbolo de atraso, y la construcción de Belo Horizonte representó el ideal republicano de modernización (forzando el desplazamiento de la población negra y mestiza de BH: actualmente hay una importante deconstrucción de la 'historia oficial' gracias al "movimiento preto" que se ha propuesto visibilizar a esta población y revalorizar su cultura y sabiduría).
Volviendo a Ouro Preto: con el paso del tiempo comenzó a revalorizarse su arte y arquitectura. Las iglesias barrocas con ciertas influencias neoclásicas y las casas coloniales volvieron a ser notadas de forma positiva por el movimiento modernista, en la década de 1920. Y las obras de Aleijadinho y Ataíde pasaron a ser vistas como manifestaciones de una cultura genuinamente brasileña, ya que le dieron al barroco una impronta propia.
La preservación de Ouro Preto es parte del proyecto de construcción de nacionalidad brasileña. Qué importante y fundamental para la identidad de un país revalorizar su historia y mantener vivas las raíces...
En 2005, el lema de su bandera PROETIOSVM TAMEM NIGRVM (traducido del latín, "Precioso, Aunque Negro") fue cambiado, ya que los movimientos negros plantearon que tenía una connotación racista, y se reemplazó por PROETIOSVM AVRVM NIGRVM ("Precioso Oro Negro").
Qué visitar en Ouro Preto
Mi recomendación es quedarse al menos una noche en Ouro Preto, no sólo para poder recorrer bien este mágico municipio y sus atractivos históricos: el paisaje cambia totalmente cuando cae el sol y las casas parecen luciérnagas flotando en el cerro, mientras las estrellas iluminan el cielo. Una postal que te deja sin palabras.
Y más allá de caminar y perderse entre las callecitas de adoquines, hay muchos lugares históricos que merecen ser visitados. Uno de ellos es el Teatro Municipal de Ouro Preto, el más antiguo en funcionamiento de América Latina. Después de ser restaurada, en 2007 la Casa da Ópera (nombre original) fue reabierta al público. La vibra de ese lugar es simplemente única.
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Plaza Tiradentes durante el carnaval (izquierda); interior del Teatro Municipal (derecha).
Mercedes Sullivan
También la Plaza Tiradentes, en el centro de la ciudad, con el monumento al inconfidente y mártir de la independencia, Joaquim José da Silva Xavier, a quien llamaban "Tiradentes" por ser dentista. En ese lugar había sido expuesta su cabeza, cuando fue ejecutado por el Gobierno. Quizás por ese motivo, la estatua de bronce de Tiradentes está de espaldas a la entonces residencia oficial del gobernador...
Las Iglesias y capillas son otros de los atractivos, como la Iglesia San Francisco de Asís -en frente de la famosa Feria de Pedra Sabao-, con una pintura de pintura bellísima de Ataíde en su techo; y la Basilica of Nossa Senhora do Pilar, la segunda iglesia más rica de Brasil por las decoraciones en oro.
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Techo de la Iglesia San Francisco de Asís (izquierda); Basilica of Nossa Senhora do Pilar, 2da. iglesia más rica de Brasil por la decoración en oro (derecha)
Mercedes Sullivan
Además son puntos de interés varios museos, como el Museo da Inconfidência, Museo de Arte Sacra, Museo Aleijadinho y Casa dos Contos, entre otros.
Para los amantes de la naturaleza, Ouro Preto también tiene qué ofrecer, ya que cuenta con un rico y variado ecosistema en su entorno, con cascadas (cachoeiras), senderos centenarios y un gran área de bosque nativo, protegido por los Parques Estaduales.
Sin dudas, Ouro Preto es un lugar mágico y encantador. Y, en mi humilde opinión, es un destino a visitar al menos una vez en la vida (aunque si lo conocés, vas a querer volver, lo digo por experiencia...)