ver más

El increíble pueblo de la Patagonia que parece Suiza y enamora a todos

Un increíble pueblo ubicado en la Patagonia es elegido por muchos turistas por su parecido con Suiza, pero con todo el encanto de Argentina.

En pleno corazón de la Patagonia, un pequeño pueblo cordillerano se ganó un lugar entre los destinos preferidos de quienes buscan alejarse del ruido de las grandes ciudades en Argentina. Rodeado de bosques nativos, lagos de aguas cristalinas y cerros nevados, el sitio regala postales que muchos viajeros comparan con los paisajes alpinos del norte de Italia o Suiza.

Este pueblo encantador y mágico se alza como uno de los más espectaculares de nuestra Patagonia y no tiene nada que envidiarle a esos paisajes de montañas europeas que vemos en fotos. Enamora a todos.

El pueblo de la Patagonia que enamora a todos.

El pueblo de la Patagonia que parece Suiza

Se trata de Villa Pehuenia, ubicada en la provincia de Neuquén, a metros de la frontera con Chile y al pie de la Cordillera de los Andes. Bautizada por los visitantes como "la Aldea de Montaña", la localidad gana cada vez más popularidad gracias a su belleza natural y a la tranquilidad que ofrece durante todo el año.

Durante el invierno, la oferta de actividades se multiplica. Distintos senderos de trekking conducen hacia miradores naturales desde donde se pueden apreciar panorámicas de los lagos y volcanes que rodean la zona. Muy cerca, el Parque de Nieve Batea Mahuida, gestionado por la comunidad mapuche Puel, habilita jornadas de esquí, snowboard y paseos en trineo pensados para toda la familia.

Por qué este rincón patagónico recuerda tanto a los pueblos suizos

La comparación con las aldeas alpinas no es casual. La arquitectura local respeta criterios de montaña muy estrictos: predominan las construcciones de piedra y madera, con techos inclinados a dos aguas diseñados para resistir las nevadas más intensas sin perder su estética tradicional.

Los lagos Aluminé y Moquehue, de origen glaciar, refuerzan ese parecido europeo. Sus aguas cambian de tonalidad según la luz del día, generando postales que recuerdan a los espejos de agua más fotografiados del viejo continente. A esto se suma la baja densidad poblacional de la zona, que garantiza jornadas silenciosas, ideales para desconectar de la rutina.

Sin embargo, hay un elemento que ningún destino europeo puede igualar: los bosques de pehuenes, también llamados araucarias araucanas. Estos árboles milenarios le dan una identidad única a la cordillera neuquina y son, además, parte esencial de la cultura de las comunidades originarias de la región, que utilizan su fruto, el piñón, como base histórica de su alimentación.

Ya con la llegada del verano, los mismos lagos que hoy invitan al esquí se transforman en el escenario ideal para el kayak, la pesca deportiva y los paseos náuticos por sus distintas bahías, lo que convierte a este rincón patagónico en un destino de doble temporada.

La propuesta gastronómica completa la experiencia. Los restaurantes de la zona combinan los sabores típicos de la Patagonia con recetas ancestrales de la cocina mapuche, en las que la trucha fresca, los frutos rojos y distintas preparaciones a base de piñón se convierten en protagonistas indiscutidos de cada carta.

----------------------

Otras lecturas de Urgente24:

De Copenhague a Melbourne: el ranking mundial 2026 de las mejores ciudades para vivir

Las preciosas termas de la Patagonia rodeadas de nieve que causan sensación

Un aeropuerto del país toma envión con más vuelos para las vacaciones de invierno

Dos ciudades clave de Colombia suman vuelos directos a Buenos Aires

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo