El trabajo de la NASA halló que un 35% de los agujeros negros supermasivos están increíblemente oscurecidos, lo que significa que las nubes de gas y polvo que los rodean son tan espesas que bloquean, incluso, la luz de rayos X de baja energía.
El Satélite Astronómico infrarojo (IRAS) junto al NUSTAR confirmaron la presencia de agujeros negros muy oscurecidos en este universo oculto: el primero, les marca dónde buscar, y el segundo, les permite observar con claridad.
“Me sorprende lo útiles que fueron IRAS Y NuSTAR para este proyecto, especialmente a pesar de que IRAS estuvo en funcionamiento hace más de 40 años”, declaró el líder del estudio de los agujeros negros supermasivos, Peter Boorman.
Según los astrónomos, los rayos X de menor energía son absorbidos por las nubes de gas y polvo circundantes, mientras que los rayos X de mayor energía pueden dispersarse en las nubes que penetran.
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Ilustración de la nave espacial NuSTAR, que tiene un mástil de 30 pies (10 metros) que separa los módulos ópticos (derecha) de los detectores en el plano focal (izquierda). Esta separación es necesaria para el método utilizado para detectar rayos X. Crédito: NASA/JPL-Caltech
Ahora bien, pese a que los agujeros negros generalmente son totalmente oscuros (ya que ni siquiera la luz puede escapar de la gravedad), en algunas ocasiones pueden ser los objetos más brillantes del universo.
Esto ocurre cuando el gas es atraído hacia la órbita alrededor de un agujero negro supermasivo; entonces, la gravedad extrema crea una fricción y un calor tan intenso que el gas en cuestión alcanza cientos de miles de grados e irradia de una manera que puede eclipsar a todas las estrellas de las galaxias circundantes.
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