Algunos de los datos que publicó la OPS son:
- Los casos de COVID-19 aumentaron un 17% en la región en la semana previa al comunicado, con aumentos de las muertes en América del Sur y Centroamérica.
- La reducción en la cantidad de pruebas realizadas puede estar ocultando el verdadero número de infecciones de coronavirus.
- Los casos de influenza en América del Norte están aumentando y también se observa un incremento de casos fuera de temporada en el Sur, sobre todo en Argentina y Uruguay, “lo que supone una tensión inesperada para los sistemas sanitarios”.
- Los casos de VRS también se incrementaron considerablemente, lo que supone una carga para los sistemas sanitarios de Canadá, México, Brasil, Uruguay y Estados Unidos, con un impacto especial en niños y bebés menores de un año.
En Estados Unidos, los contagios están devastando al sistema de salud que ya está en caída libre, asegura una carta enviada a la Casa Blanca por organizaciones de médicos, enfermeras y proveedores de atención médica a principios de noviembre, instando al presidente a abordar la crisis.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron que la actividad de la influenza en el país es la más alta en más de una década. Hasta el 18 de noviembre se habían registrado más de 4,4 millones de casos de gripe, 38.000 hospitalizaciones y más de 2.100 muertes.
Por otro lado, las tasas de hospitalización relacionadas con VSR para bebés menores de seis meses llegaron a 145 por 100.000 y los de seis a 12 meses de edad a 63 por 100.000. Para los recién nacidos en particular, el virus es peligroso debido a sus estrechas sus vías respiratorias superiores y su vulnerabilidad.
A grandes rasgos, el VSR, la influenza y el COVID-19 son enfermedades respiratorias que tienen mecanismos de transmisión similares, pero algunas de las diferencias son:
- VSR afecta principalmente a niños pequeños, mientras que el COVID-19 afecta principalmente a adultos.
- Según los CDC, los niños tienen más probabilidades de enfermarse de gripe y los mayores de 65 años menos.
- A diferencia de la gripe y el RSV, el COVID-19 puede causar pérdida del olfato y el gusto.
- Las personas con COVID podrían tardar más tiempo desde el momento de la infección hasta que presenten síntomas y pueden ser contagiosas durante un período más largo que con RSV e influenza.
- Los mayores de 65 años, aquellos con sistemas inmunitarios debilitados, enfermedades cardíacas o pulmonares crónicas tienen un mayor riesgo de hospitalización por COVID-19, gripe y RSV.
Cuidados
Para protegerse a uno mismo y a los más vulnerables frente a la gripe, COVID-19 y VSR, se recomienda cubrirse la nariz y la boca al estornudar y toser, lavarse las manos con frecuencia, guardar distancias en las áreas públicas y usar barbijo.
Según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), los virus respiratorios pueden propagarse cuando:
- Una persona infectada tose o estornuda.
- Las gotitas de virus de la tos o el estornudo entran en los ojos, la nariz o la boca.
- Hay contacto directo con virus, como besar la cara de un niño con VSR.
- Tocar una superficie que tiene el virus y luego tocarse la cara antes de lavarse las manos, más con el VSR que con COVID-19 e influenza.
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