El procedimiento consiste en trasplantar heces de un dador sano, a las que previamente se le descartan las enfermedades trasmisibles, para inyectarlas en la persona enferma. Como resultado, las “buenas” bacterias compiten con las “malas” y logran predominar.
La composición bacteriana influye en todo el funcionamiento del cuerpo y la mente, y hasta se la denomina “segundo cerebro”.
Esta microbiota comienza a formarse desde el embarazo, pero se modifica continuamente a lo largo de la vida. La fibra propia de una dieta rica en verduras, cereales integrales, legumbres, oleaginosas y semillas la modifica y mejora en pocos días.
No obstante, las posibilidades de transformarla no son completas, sino que, en cierta medida cambia por factores no modificables, como el envejecimiento.
How Bacteria Rule Over Your Body – The Microbiome
El experimento
Para probar si un trasplante fecal de una microbiota joven podía revertir los signos del envejecimiento, los investigadores tomaron muestras fecales de ratones de 3 a 4 meses, que equivaldrían a adultos jóvenes.
Luego las trasplantaron a animales de 20 meses, que representaron la población más vieja.
Llevaron a cabo el tratamiento durante 8 semanas y, como control, tenían ratones viejos que recibieron trasplantes de otros ratones viejos y jóvenes de los jóvenes.
Lo primero que notó el equipo fue que los intestinos de los ratones viejos que recibieron microbios de ratones jóvenes comenzaron a rejuvenecerse.
También hubo cambios en el cerebro. El hipocampo de los ratones viejos, una región del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria, se volvió física y químicamente similar al hipocampo de los ratones jóvenes.
Los ratones viejos que recibieron heces de ratón joven también aprendieron a resolver laberintos más rápido y recordaron mejor el diseño del laberinto en intentos posteriores.
Ninguno de estos efectos se observó en ratones viejos que recibieron heces de ratones viejos, asegura el informe publicado en Nature Aging.
El estudio se basó completamente en roedores, por lo que no es fácilmente trasladable a humanos. Aun así, el trabajo ofrece esperanza para ralentizar el envejecimiento y dar respuestas a enfermedades incurables, ya que el mayor potencial de la microbiota es que se puede modificar.
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La microbiota intestinal es una composición de 100 billones de microorganismos distintos y los científicos ya han probado, con éxito, el trasplante fecal para tratar la diarrea por Clostridium difficile.