“La idea es funcionar como una planta multipropósito, que además trabajar para el agro lo pueda hacer para la salud pública”, explicó Alejandro Molero, presidente del Iscamen.
“El mosquito Aedes Aegypti es el que más muertes provoca en el mundo. Mendoza cuenta con la bioplanta y con un importante equipo científico. Por eso fue elegida y ratificada por organismos nacionales e internacionales”, aseguró Molero.
La técnica de los insectos estériles implica la cría en masa y la esterilización con radiación, una técnica regulada por la Comisión Nacional de Energía Atómica, que además es encargada de acondicionar y regular el proceso que realiza por medio de rayos Gamma, provenientes de una fuente de cobalto.
“Se crían en compartimientos que recrean el clima en el que más proliferan”, aseguró Molero. Luego, se transportan en cajas que tienen las mismas condiciones de humedad y calor, para entregarlos en zonas afectadas como el Norte de Argentina, Paraguay y Uruguay. Se hace lo mismo que con la mosca del Mediterráneo, se sueltan desde el aire y listo.