Thiago “King” (como su usuario) Lapp, tiene 13 años, es argentino, vive en el partido de Tigre de la Provincia de Buenos Aires y está entre los cinco mejores jugadores de Fortnite del mundo. Con tan corta edad ya sabe a qué se quiere dedicar: ser profesional en eSports, los deportes electrónicos que están tomando fuerza en el mundo y ya son una tendencia profesional en varios países como China y Estados Unidos: ”No tendría problema en irme a jugar para algún equipo en otro país. Es más, es lo que estoy buscando”, dijo Thiago en una nota para La Nación. Thiago entrena unas 8 horas por día después del colegio y así logró clasificar para el mundial del videojuego.
El ganador de la competencia en modo solitario fue el estadounidense Kyle 'Bugha' Giersdorf (16 años), que se coronó como el mejor jugador de Fortnite del mundo y se llevó un premio de US$ 3 millones. El segundo y tercer puesto fueron para Psalm y Epikwhale, con premios de US$ 1.800.000 y US$ 1.200.000 respectivamente. En cuarto lugar quedó Kreo con US$ 1.050.000; en tanto que el argentino de 13 años Thiago, alias King, se quedó en el quinto puesto y obtuvo un premio de US$ 900 mil.
Entre todos los premios a otorgarse luego de la finalización de la competencia, se alcanza la suma de 30 millones de dólares. Cada uno de los 100 jugadores que ingresó a la competencia tenía asegurados US$ 50.000.
Además, el viernes se llevó a cabo la final del Modo Creativo. El ganador fue Fish Fam, que obtuvo US$ 1.310.000 para repartir entre los integrantes; y el resto de los ganadores también se llevó un botín que fue variando según el lugar que tuvieron en la tabla de posiciones.
El sábado hubo competencia en Modo Dúos, donde participaron 50 equipos integrados por 2 jugadores. Los ganadores fueron el noruego Emil Berguist Pedersen, alias Nyhrox y el austríaco Thomas Arnould, conocido como Aqua. Ellos también se hicieron con US$ 3 millones.
Detrás de todo el dinero destinado a los premios está Epic Games, la empresa detrás de Fortnite.
En un partido de Fortnite, el jugador dirige a un personaje en una isla en la que afronta a los demás. El ganador es el último superviviente. A medida que avanza el combate, el perímetro de juego se va reduciendo para acelerar el desenlace hasta que los jugadores queda cara a cara. El último de los 100 que sobreviva será quien se quede con el triunfo.
Cada jugador puede encontrar en la isla armas y material de construcción que le permite levantar estructuras para protegerse ante los ataques de los otros competidores.