
El estudio pionero fue realizado en la Provincia de Buenos Aires y reveló que la cantidad de anticuerpos capaces de neutralizar al SARS-CoV-2 (en personas previamente infectadas que recibieron una sola dosis de la vacuna Sputnik V) es 10 veces superior a la de aquellos voluntarios sin infección previa que recibieron el esquema de vacunación completo de dos dosis.
El trabajo también determinó que después de una dosis de la vacuna Sputnik V, el 94% de las personas que participaron del estudio, sin previa infección, desarrolló anticuerpos específicos contra la COVID-19, y la cifra se elevó al 100% tras completar el esquema de dos dosis.
Los hallazgos fueron publicados en la revista "Cell Reports Medicine". Se trataría del primer estudio -sobre la respuesta inmune inducida por la Sputnik V- hecho fuera de Rusia y revisado por pares.
Daniel Gollan, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, destacó en su cuenta de Twitter: "Una sola dosis de Sputnik V desencadena una fuerte respuesta de anticuerpos neutralizantes en quienes ya tuvieron COVID-19. Otro estudio pionero en Argentina que demuestra la efectividad de la vacuna. Gran trabajo conjunto. Felicitaciones".
Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL) e investigadora superior del CONICET, quien lideró el equipo de trabajo afirmó: “La vacunación masiva ofrece una gran promesa para detener la pandemia de COVID-19. Debido a la limitación del suministro de vacunas en muchas regiones del mundo, las autoridades sanitarias necesitan con urgencia datos sobre la respuesta inmune a las vacunas para optimizar las estrategias de inmunización”,
Y agregó: “este estudio es un ejemplo inédito de trabajo en equipo coordinado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires en el que participaron de manera articulada investigadores, técnicos y becarios de CONICET junto a profesionales de siete hospitales de la Provincia con el apoyo de la cartera de Ciencia de la Nación”.
En total, unos 289 trabajadores de la salud se ofrecieron como voluntarios para la investigación. De ese grupo, 62 habían estado previamente infectados con el nuevo coronavirus.
Pero, ¿Cómo fue el estudio? Desde el Gobierno de Argentina lo explicaron:
A los voluntarios se les tomó muestras de sangre antes de la vacunación (nivel basal); a los 21 días de la primera dosis; y a los 21 días de la segunda dosis. Las muestras recolectadas fueron transportadas y analizadas en el Laboratorio de Serología y Vacunas de la FIL.
El estudio argentino reveló que, en personas sin antecedentes de COVID-19 las concentraciones de IgG fueron 104,2 unidades internacionales (UI) por mililitro (ml) después de la primera dosis y subieron a 787,8 UI/ml después de la segunda dosis.
En cambio, en el grupo de voluntarios con infección previa, las concentraciones fueron de 181,1 UI/ml antes de la primera dosis y saltaron a 6.356 UI/ml tras la primera dosis. En ese grupo, la segunda dosis no produjo incrementos medibles.
Asimismo, determinaron cuántos de esos anticuerpos eran efectivamente capaces de impedir que el virus infecte a una célula, lo que se conoce como anticuerpos neutralizantes.
Y hallaron: Las personas previamente infectadas y vacunadas con una dosis mostraron títulos (cantidad) de anticuerpos neutralizantes diez veces superiores a aquellas que recibieron las dos dosis y que no se habían infectado previamente (títulos de 500 y 42, respectivamente).
Ahora -según el Gobierno- el equipo de trabajo se encuentra realizando el seguimiento a seis meses de personas vacunadas para determinar la evolución de la respuesta inmune y su duración, además analizarán la protección de Sputnik V frente a las diferentes variantes del coronavirus que circulan en nuestro país.