
La farmacéutica privada brasileña Uniao Química produjo hoy jueves (20-5) el primer lote de la vacuna rusa Sputnik V para COVID-19.
Ahora se esperan los controles de calidad que serán llevados a cabo por el Centro de Investigación Gamaleya de Rusia. Luego, se procederá a la exportación a América Latina, de acuerdo a los planes del presidente de la compañía, Fernando de Castro Marques.
Dada la escases de vacunas y las dificultades de los países latinos en obtener dosis para inmunizar a las poblaciones, la produccion brasileña podría volverse clave para la región.
Según declararon al comienzo del proceso voceros de la empresa, se estima fabricar 10 millones de dosis en la próxima etapa.
A pesar de contar con los permisos correspondientes en 65 países del mundo, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil aún no le otorgó la autorización de uso de emergencia.
Brasil es uno de los países más perjudicados por la pandemia, con 442 mil muertes y 15,8 millones de contagios. Hace meses es testigo de las consecuencias de la falta de control sanitario y del peligro de nuevas variantes del Sars-coV-2.
La Sputnik es eficaz contra las cepas brasileñas y tiene una eficacia de un 97,6 %, según comunicó en abril el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF).
La fórmula consiste en dos dosis de dos adenovirus distintos (ad5 y ad26) que portan el gen de la proteína "S" del virus a las células de las personas, lo que genera anticuerpos e inmunidad hacia la enfermedad.
Argentina fue el primer país de América Latina que le otorgó la autorización a Sputnik V y el primero en aplicarla en la región, el 29 de diciembre del 2020.
También se convirtió en el primer país latino que la produjo, gracias a un acuerdo de transferencia tecnológica entre el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya y los Laboratorios Richmond.
Siguiendo el mismo proceso que Uniao Química, la empresa envío el mes pasado a Rusia el primer lote de 21 mil dosis fabricadas en Argentina.
Desde entonces, son sometidas a testeos y pruebas de calidad que, en caso de avanzar con éxito, abrirán las puertas para iniciar la producción masiva.
Todavía no se confirmó cuándo comenzará la fabricación a gran escala, pero las estimaciones más optimistas señalan que en junio podría estar el producto ya envasado.
El propio Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) declaró que "la vacuna producida en la Argentina podrá, luego, se exportada a otros países de América Central y América Latina".